La respuesta está, por lo que se sabe hasta ahora, en el cerebro. Este, cuando tiene ante sí un camino obvio y atractivo, bloquea los otros caminos posibles. Es como decirse "para qué me voy a equivocar por un camino nuevo pudiéndome equivocar por este". El modelo presente en nuestra mente nos ciega a las nuevas alternativas. Aconsejan, los familiarizados con los secretos del cerebro, que la alternativa para crear, para cambiar, es bloquear el camino obvio y atractivo y permitirse pensar otras alternativas como si la que ocupaba nuestra mente no existiera. Siempre, en todo caso, se podrá volver a ella si fracasamos en los nuevos intentos. Los cambios tecnológicos actuales, que inciden en los más mínimos detalles de nuestra existencia y en los gestos decisivos que determinarán la supervivencia de la especie y de muchas otras formas de vida en el planeta, hacen imprescindible abrir esta nueva perspectiva de comportamiento.