Con el inicio del nuevo año escolar, garantizar una visión saludable en los niños es clave para su rendimiento académico y bienestar general. Sin embargo, muchos problemas visuales pueden pasar desapercibidos si no se detectan a tiempo, lo que podría afectar el desempeño de los alumnos en el aula. Por ello, es fundamental reconocer las señales que indican la necesidad de una evaluación oftalmológica antes del regreso a clases.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Oftalmología, el 30% de las bajas calificaciones en niños están relacionadas con problemas visuales, lo que subraya la importancia de realizar un examen oftalmológico a tiempo.
En cuanto a la infraestructura vial, se están realizando trabajos de limpieza en dos tramos afectados, especialmente en el puente Hierbabuena.
“El desarrollo visual debe evaluarse desde los primeros años de vida. Entre el primer y tercer año, se revisa la alineación ocular y el reflejo rojo, mientras que entre los tres y cinco años se determina si la agudeza visual es completa. A través de diversas pruebas, el oftalmólogo puede identificar si la maduración visual es adecuada o si requiere atención especializada”, explica el Dr. Juan Carlos Corbera, especialista de Oftálmica Clínica de la Visión.
Esta evaluación es especialmente importante al inicio de la etapa escolar, momento en el que suelen manifestarse afecciones como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo. “Los niños no necesitan reconocer letras o números para esta revisión, ya que un examen retinoscópico permite detectar anomalías visuales sin que el paciente exprese sus dificultades”, señala Corbera.
Patologías visuales en la etapa escolar: ¿cómo reconocerlas?
- Miopía: Ocurre cuando el niño ve con claridad los objetos cercanos, pero los lejanos aparecen borrosos. Un signo común es entrecerrar los ojos con frecuencia para enfocar mejor. También suelen acercarse demasiado a libros, pantallas o pizarras y evitar actividades al aire libre. Otros síntomas incluyen dolores de cabeza frecuentes y dificultades para ver en espacios abiertos o en la escuela. Si no se corrige a tiempo, la miopía puede progresar y aumentar el riesgo de enfermedades oculares en la adultez, como desprendimiento de retina o glaucoma.
- Hipermetropía: Es lo contrario a la miopía: los niños pueden ver con mayor claridad los objetos lejanos, pero tienen dificultad para enfocar los cercanos. Esto puede afectar su capacidad de lectura y escritura. Entre los signos más comunes están la fatiga visual, dolores de cabeza después de actividades cercanas y el hábito de frotarse los ojos con frecuencia. También pueden mostrar pérdida de interés en tareas que requieren enfoque cercano. Si no se trata, la hipermetropía puede provocar estrabismo o ambliopía (ojo perezoso).
- Astigmatismo: Se produce cuando la córnea tiene una curvatura irregular, lo que provoca visión borrosa a cualquier distancia. Los niños con astigmatismo pueden presentar enrojecimiento ocular, fatiga visual y dolores de cabeza. También es común que se froten los ojos con frecuencia, especialmente por la mañana, y que tengan antecedentes de alergias respiratorias. Pueden experimentar dificultades para concentrarse en la lectura y escritura y entrecerrar los ojos para ver con mayor claridad. Sin corrección, el astigmatismo puede afectar el aprendizaje y la coordinación visual, además de aumentar el riesgo de ambliopía en casos severos.
Recomendaciones para el cuidado visual infantil
- Realizar chequeos oftalmológicos periódicos: Se recomienda una primera evaluación en los primeros tres meses de vida, luego entre el primer y tercer año para verificar la alineación ocular y finalmente al iniciar la etapa escolar.
- Observar signos de alerta: Si el niño se acerca demasiado a los objetos, entrecierra los ojos para ver mejor, se queja de dolores de cabeza o muestra desinterés en la lectura y escritura, es importante acudir al oftalmólogo.
- Fomentar hábitos visuales saludables: Limitar el uso de pantallas, asegurarse de que estudien con buena iluminación y promover actividades al aire libre para relajar la vista.
- Garantizar el uso de lentes correctivos si es necesario: Si el especialista indica el uso de gafas, es fundamental que el niño las use de manera constante para evitar la progresión de los problemas visuales.
- Proteger los ojos de la exposición solar: El uso de gafas con filtro UV ayuda a prevenir daños oculares causados por la radiación solar.
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