Sus síntomas pueden variar ampliamente de una persona a otra y también cambiar con el tiempo. Los más comunes son: fatiga, fiebre, malestar general y baja de peso, erupciones cutáneas en formas de alas de mariposa en el rostro, que pueden alcanzar las mejillas y el puente de la nariz. Pero también pueden aparecer en otras partes del cuerpo incluso a nivel de mucosas y anexos de la piel como úlceras orales y alopecia. Otros signos son: dolor articular, rigidez e hinchazón, fotosensibilidad, problemas renales, cardiacos, pulmonares, neuropsiquiátricos como dolor de cabeza, convulsiones, entre otros. Es preciso aclarar que tales síntomas pueden estar asociados a otras enfermedades, por lo que es importante una evaluación médica adecuada para realizar un diagnóstico acertado.