“Las mujeres sin planes de seguro públicos o privados están más expuestas a los gastos de bolsillo, ya que se ven obligadas a procurarse atención en centros privados. A la vez que, por un tema de salud reproductiva y cuidados por embarazos, necesitan mayores controles desde que inician la adultez. Por ello, es válido considerar la variable de género al momento de establecer parámetros de financiamiento para la cobertura universal de la salud”, explicó Martín Soto Florián, director ejecutivo de Kero lab, laboratorio de políticas públicas de Roche.