Sin embargo, el miedo al examen y a los posibles efectos secundarios de una intervención quirúrgica, como la impotencia y la incontinencia urinaria, lleva a muchos hombres a retrasar la búsqueda de ayuda médica. Esta desconfianza puede resultar en diagnósticos tardíos y tratamientos más invasivos. Los expertos recomiendan que los hombres mayores de 50 años, o a partir de los 40 si tienen antecedentes familiares de cáncer de próstata, se realicen este examen regularmente. Mantener un estilo de vida saludable, que incluya actividad física y una dieta equilibrada, también es crucial para reducir el riesgo de esta enfermedad.