Este mal no tiene cura, solo puede ser controlado. El lupus se caracteriza por presentar episodios, conocidos como brotes, que son momentos en que los síntomas empeoran; algunos de ellos son fatiga, fiebre, afectación del riñón, dolor e hinchazón de las articulaciones y enrojecimiento de la piel. El objetivo del tratamiento es evitar que estos episodios sean tan intensos y frecuentes para mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen y les permita llevar una vida casi normal. A ello se le conoce como remisión.