El último domingo 10 de mayo se conmemoró el Día Mundial del Lupus, una fecha que tiene el objetivo de visibilizar el impacto de esta condición autoinmune crónica que afecta a más de 5 millones de personas a nivel mundial, según la Lupus Foundation of America y revisiones en Reumatología Clínica.
En Perú, existe una prevalencia de 60 casos por cada 100,000 habitantes, lo que equivale a cerca de 20,000 personas viven con esta condición, y una gran proporción de ellas no han sido diagnosticadas.
Al menos 120 toneladas de truchas murieron en la cuenca del río, donde siete criaderos resultaron afectados.
De acuerdo con el doctor Manuel Ugarte Gil, especialista en reumatología, el lupus -o lupus eritematoso sistémico, en su denominación médica- se produce cuando el sistema inmunológico ataca tejidos sanos tales como los riñones, la piel, las articulaciones, el cerebro e incluso el corazón.
“La variabilidad de sus síntomas hace que su identificación sea compleja y, en muchos casos, tardía”, explicó.
Diversos estudios indican que el tiempo promedio para obtener un diagnóstico puede superar los dos años desde la aparición de los primeros síntomas. Durante ese periodo, los pacientes suelen atravesar un recorrido complejo: síntomas inespecíficos que llevan a la automedicación o a postergar la consulta médica, y una baja sospecha clínica en etapas iniciales.
Como resultado, una parte significativa de pacientes es diagnosticada cuando la enfermedad ya ha progresado. En más de la mitad de los casos, el lupus se detecta cuando existe nefritis lúpica, una de sus complicaciones más graves, caracterizada por una inflamación renal que puede comprometer seriamente la salud del paciente, y que de no tratarse puede devenir en insuficiencia renal crónica.
Las limitaciones de acceso a pruebas especializadas dificultan la detección oportuna, especialmente fuera de Lima, explica el especialista.
En los últimos años, el manejo del lupus ha registrado avances con terapias inmunomoduladoras más específicas y nuevos enfoques en el tratamiento. Sin embargo, la enfermedad aún no tiene cura.
El abordaje actual combina tratamiento farmacológico, seguimiento continuo y cambios en el estilo de vida, como la protección frente a la radiación solar y el control del estrés. En este contexto, la adherencia al tratamiento resulta clave para reducir la frecuencia de los brotes y prevenir complicaciones severas.
“Detectar el lupus a tiempo mejora el pronóstico clínico y reduce la carga económica tanto para los pacientes como para el sistema de salud. En un escenario en el que las enfermedades crónicas continúan en aumento, el lupus evidencia la importancia de fortalecer la información, la detección oportuna y el acceso equitativo a los servicios de salud”, concluyó el especialista.
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