"Existe tratamiento médico mediante aplicación de gotas oculares que reducen la presión intraocular. También hay tratamiento con láser para casos específicos, y cuando esto ya no es suficiente pasamos al tratamiento quirúrgico, que actualmente tiene varias opciones: como la trabeculectomía, que es la cirugía convencional y se usa desde los años 70; también está la esclerectomía profunda no penetrante, que es la técnica preferida por mí en la actualidad por ser una cirugía que obtiene los mismos resultados de presión que la cirugía convencional sin los riesgos de complicaciones intra o posoperatorias. Las posibilidades de complicaciones están casi en 0%, a diferencia de la trabeculectomía convencional, que tiene mayor riesgo de complicaciones tanto intra como posoperatorias. Y, por último, el implante de dispositivos de drenaje que está reservada para casos específicos", finalizó.