“Durante un beso intervienen de tres a cuatro sentidos como el gusto, olfato, tacto y la vista. Un beso suele activar entre 30 a 34 músculos faciales lo que origina una disminución en la formación de arrugas en la piel y estimulando su regeneración, asimismo, libera dopamina generando placer y bienestar emocional”, señala el Dr. Roberto Carrasco, docente de la carrera de Medicina de la Universidad Continental.