Las enfermedades asociadas con la malnutrición infantil siguen siendo un desafío persistente en el Perú. A nivel nacional, la anemia infantil sigue al alza y afecta al 43,7% de los niños de 6 a 35 meses, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2024, lo que refleja brechas significativas en el acceso a una alimentación infantil adecuada.
La encuesta también resalta que el 13,8% de niños menores de tres años presenta talla baja para su edad, un indicador asociado a problemas graves como la desnutrición crónica.
Con el avance de la primavera, se prevé un incremento gradual del brillo solar hacia el mediodía y temperaturas más templadas.
Para la doctora en Nutrición Youmi Paz, una buena alimentación en los primeros años de vida es clave para el crecimiento de los pequeños, así como para el desarrollo de su cerebro, su sistema inmune y la prevención de enfermedades. Sin embargo, los mitos sobre nutrición pueden ser un obstáculo.
"Muchas veces los padres y cuidadores sepan que ciertas creencias populares no tienen sustento en la ciencia y pueden perjudicar el desarrollo de los niños", afirma.
Derribando mitos a partir de la ciencia
“Si el niño está llenito, está sano”. El peso de un niño debe evaluarse de acuerdo a su edad. Un peso elevado puede ser señal de obesidad infantil, lo cual aumenta el riesgo de sufrir de enfermedades como la diabetes o problemas del corazón. Por ello, es importante llevar a nuestros hijos a todos sus controles médicos y no guiarse solo de la apariencia.
“Si come de todo, no tendrá anemia ni desnutrición”. Una alimentación variada no siempre es suficiente, ya que no garantiza un consumo suficiente de micronutrientes clave como el hierro, cuya deficiencia puede afectar su desarrollo cognitivo y motor. Para prevenir esto, se recomienda que los niños consuman alimentos ricos en hierro, como carne roja, sangrecita y alimentos fortificados en la cantidad recomendada.
“Hay que obligar a los niños a comer”. Forzar la comida puede causar rechazo y una mala relación con la comida. Lo mejor es ofrecer diferentes alimentos saludables y dejar que el niño coma según su apetito. Si persiste, es crucial consultar a un pediatra o nutricionista para descartar problemas.
“Las vitaminas y suplementos siempre son necesarios”. No siempre. Una dieta equilibrada con frutas, verduras, cereales integrales, proteínas y lácteos es la mejor fuente de nutrientes. Los suplementos solo deben administrarse cuando el médico así lo indique.
La especialista resalta que es fundamental que las familias prioricen la educación nutricional y los buenos hábitos de alimentación desde el hogar.
“Como padres y cuidadores debemos dar el ejemplo, ofrecer un ambiente con opciones saludables, así como llevar a los pequeños a todos controles médicos. Cuidar la nutrición infantil es apostar por el futuro de nuestro país", señala.
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