“En otoño y mucho más en invierno, es común que la sensación de frío en los pies sea más fuerte que en otras épocas del año. El pie resulta ser una extremidad increíble, es rígido y flexible, por ello uno debe estar cómodo y es ahí donde los calcetines y el calzado son los que nos debe ayudar a dejar actuar al pie, porque estos lo van a proteger. Sin embargo, si el frío persiste y no hay forma de aliviarlo conviene estar atento porque podría ser el síntoma de algún trastorno grave como la neuropatía periférica (diabetes)”, señala la Lic. Giovanna Amaya, docente de Podología del Instituto Carrión.