“Los microorganismos pueden producir infecciones como la conjuntivitis o la queratitis. Además, la película lagrimal, una fina capa que se encarga de humectar el ojo, se irrita por la sal del mar y los químicos (cloro y desinfectantes) de las piscinas, por lo que se puede producir enrojecimiento del ojo, lagrimeo y ardor”, señala el Dr. Juan Carlos Corbera, especialista de Oftálmica Clínica de la Visión, institución que supera los estándares de calidad al contar con niveles de satisfacción muy superiores a los de otras clínicas.