Alemania lleva semanas pendiente de la suerte de una ballena que quedó varada frente a las costas del mar Báltico y cuyo rescate entró en una "fase decisiva", según indicaron este viernes las autoridades regionales.
En Duala, capital económica del país, los fieles esperaron durante horas bajo 32°C para ver al jefe de la Iglesia católica, muchos de ellos vestidos con atuendos con su imagen.
Till Backhaus, ministro de Medio Ambiente del estado federado de Mecklemburgo Pomerania Occidental (noreste), afirmó que la ballena, apodada "Timmy", tiene "posibilidades" de sobrevivir.
El miércoles, ese estado federado aprobó un plan de rescate impulsado por empresarios que consiste en liberar al cetáceo a la altura de las aletas mediante chorros de agua.
El objetivo es elevarlo con cojines neumáticos y transportarlo mediante un sistema de pontones.
Este viernes, el equipo de rescate se acercó a la ballena, que quedó varada en las inmediaciones de la isla de Poel. El animal mostraba un mayor nivel de actividad en comparación con días anteriores, golpeando la cola fuera del agua.
Las personas movilizadas aseguran proceder con cautela para no estresar más al animal y, por el momento, no pueden decir exactamente cuándo podrá ser elevada.
Los intentos de rescate del animal habían sido suspendidos a principios de abril debido a las muy bajas probabilidades de supervivencia estimadas por los científicos.
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