El aumento de la humedad y el descenso de la temperatura en la costa peruana favorecen la aparición de infecciones, alergias y problemas cutáneos en perros y gatos si no se toman medidas a tiempo.
El inicio del otoño en Lima trae consigo un aumento drástico de la humedad y la persistencia de garúas, condiciones que configuran un escenario crítico para la salud animal.
Este cambio climático no solo afecta a la población, sino que actúa como un detonante de afecciones dermatológicas en mascotas, convirtiendo la prevención en una prioridad para los hogares limeños.
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"La saturación de humedad en nuestra ciudad genera un microclima que favorece la proliferación de hongos y bacterias en el pelaje de las mascotas. A esto se suma el cambio de temperatura, que acelera la muda estacional; si ese pelo muerto no se retira y el animal permanece húmedo tras sus paseos, se crean las condiciones ideales para cuadros infecciosos y dermatitis que pueden evitarse con una higiene rigurosa", explica Cecilia Padilla, médica veterinaria especialista en dermatología y medicina felina.
Ignorar los efectos de la humedad y la muda estacional tiene consecuencias directas en el bienestar de la mascota. El rascado persistente y el lamido excesivo no son sólo conductas molestas, sino síntomas de infecciones cutáneas que pueden escalar rápidamente.
Además, la acumulación de pelo muerto y humedad favorece la aparición de mal olor y alergias, comprometiendo la barrera natural de la piel y exponiendo a los perros y gatos a un ciclo de inflamación y malestar difícil de revertir.
Frente a este escenario, la especialista Cecilia Padilla advierte que la prevención no es compleja, pero sí requiere constancia y atención en cuidados clave como los siguientes:
El cepillado diario es clave: Esta es la herramienta preventiva más eficaz. Al cepillar a su mascota todos los días, se retira el exceso de pelo muerto y distribuye los aceites naturales de la piel. Esto no solo evita la formación de nudos, donde suelen esconderse lesiones, sino que también permite detectar bultos, costras o zonas enrojecidas que pasan desapercibidas a simple vista.
Secado completo después de los paseos: En Lima, es común que las mascotas regresen de su caminata diaria con las patas o el lomo húmedos por la garúa.
Es indispensable secarlos con una toalla limpia o, si es necesario, con un secador de aire templado. Se debe prestar especial atención a las almohadillas y los espacios entre los dedos, ya que la humedad atrapada en esas zonas es la principal causa de pododermatitis (inflamación de las patas).
Baños adecuados y con productos correctos: En invierno y otoño, la tentación es bañar menos a la mascota, lo cual es correcto, pero no se debe descuidar la higiene. Utilice siempre champús medicados o de pH neutro específicos para animales. El uso de productos para humanos altera la barrera protectora de su piel, dejándolos vulnerables a infecciones. Si la mascota vive en departamento, hay que considerar la limpieza en seco para las zonas que más se ensucian.
Control antiparasitario permanente: Existe la falsa creencia de que las pulgas y garrapatas desaparecen con el calor. Sin embargo, en climas húmedos y templados, estos parásitos permanecen activos todo el año. Muchos problemas de piel son, en realidad, reacciones alérgicas a la picadura de pulga (DAPP), que se complican con el rascado excesivo y el ambiente húmedo del otoño.
Buena alimentación e hidratación: Una piel sana se construye desde adentro. Hay que asegurar que la mascota consuma alimentos ricos en ácidos grasos Omega 3 y 6, que fortalecen la barrera cutánea. Aunque el clima sea más fresco, el animal debe tener siempre agua limpia a su disposición; una buena hidratación interna previene la descamación y la piel quebradiza propia de los cambios estacionales.
Ante cualquier alteración en la piel u oídos, es fundamental acudir a un especialista en dermatología veterinaria para obtener un diagnóstico preciso, iniciar un tratamiento oportuno y evitar complicaciones mayores.
En una ciudad con altos niveles de humedad como Lima, el cuidado anticipado es clave, mantener rutinas constantes no solo protege la salud de las mascotas, sino que también reduce la necesidad de tratamientos médicos prolongados.
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