PUBLICIDAD
ADIÓS GATI

Murió la gatita de Jaime Bayly: "No me imaginé que me iba a doler tanto" | VIDEO

Silvia Núñez del Arco, esposa del escritor peruano, también se despidió de Gati. 

Imagen
"He llorado por ella como no lloré cuando se murió mi padre", admitió Bayly.
"He llorado por ella como no lloré cuando se murió mi padre", admitió Bayly.
Fecha actualización:
05/12/2024 - 10:44
Escucha esta nota

El escritor peruano Jaime Bayly compartió su tristeza por la reciente pérdida de su querida gatita. Gati, de 14 años, fue parte de su familia durante muchos años. 

"Silvia, mi esposa, me despertó a mediodía y me dijo que nuestra gatita estaba muriéndose. Así que bajé y la vi convulsionar, estaba tendida en la cocina, no le quedaba más vida. Salimos a toda prisa a la clínica, tratando de salvarle la vida y llegamos y la gatita todavía respirada. Se la llevaron a cuidados intensivos a tratar de darle unos días más de vida, pero nos dijeron 'es mejor que se despidan de ella'", relató Bayly.

"No me imaginé que me iba a doler tanto. He llorado por ella como no lloré cuando se murió mi padre (...) Ha sido muy triste despedirme de ella. Nos ha hecho muy felices en esta casa. La vamos a extrañar mucho", agregó. 

"Hoy no puedo hablar de política, no quiero hablar de política. No estoy en condiciones. Estoy muy golpeado", dijo antes de despedirse de sus subscriptores. Sin embargo, antes de terminar el video, comentó que acababan de recibir una llamada en la que confirmaban la muerte de Gati. 

Así se despidió Silvia Núñez de Gati:

Hoy nos despedimos de Gati. Quienes nos conocen saben lo especial que esta gatita era para la familia.

Decidió mudarse con nosotros en el 2020 durante la pandemia y no tardó en hacerse parte de la familia. Su mudanza fue lenta, sigilosa, disimulada. Nosotros, que ya teníamos un perrito, no teníamos planes de adoptar a un gato. Pero Gati fue entrando en nuestra casa y en nuestros corazones con esa elegancia y sabiduría que la caracterizan.

Yo, que nunca tuve un gato, encontré en ella una complicidad y una compañía que no había tenido antes con una mascota.

Gati era mi amiga. Yo le hablaba y la hacía hablar porque ella era la gatita feminista caviara que siempre tenia una opinión de todo. Era mi gatita intelectual. Tenia una manera especial de ejercer su poder: mirándote a los ojos, sin moverse de su sitio.

Todavía me cuesta creer que voy a despertar mañana y ella no va a estar acá. Me va a costar trabajo acostumbrarme a no hablarle, a no envolverle su pastilla en su quesito favorito, a no limpiar mas su caja de arena, a evitar todos los días que se pelee con el gato del vecino, a no cambiarle su bowl de agua todos los días, a nunca mas tenerla en mis brazos y decirle que es la reina de mi vida, a no mirar mas esos ojos verdes. Ella ya no está en la casa, pero todavía esta la caja donde solía esconderse y en la cocina todavía esta su bowl lleno agua. No sé cuándo me atreva a moverlos.

Aprovecha la NUEVA EXPERIENCIA, recibe por correo y por Whatsapp nuestro periódico digital enriquecido. Perú21 ePaper.

¡Ahora disponible en Yape! Búscanos en YAPE Promos.

Video recomendado:

TAGS RELACIONADOS
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD