Las abejas no solo son esenciales para la polinización y la biodiversidad, también esconden comportamientos sorprendentes. Aunque solemos verlas como insectos trabajadores y organizados, pueden llegar a "emborracharse" al consumir néctar o savia fermentada.
Científicos hallaron fauna inédita en el Área de Conservación Privada Chicuate Chinguelas, en Huancabamba.
Según Savannah Bee Company, cuando las abejas recolectan néctar fermentado, experimentan efectos parecidos a la intoxicación alcohólica en humanos.
Esto afecta su sistema nervioso, volviéndolas torpes y desorientadas. "El alcohol afecta negativamente a las abejas, volviéndolas torpes y vulnerables", advierte el sitio web especializado en productos derivados de la miel. En casos graves, algunas ni siquiera logran regresar a la colmena, lo que supone una pérdida para el enjambre.
La fermentación ocurre de forma natural cuando los azúcares de frutas, granos o flores se transforman en alcohol, especialmente en verano, cuando el calor acelera el proceso.
Así lo explicó el apicultor Cormac Farrell, quien reportó desde Canberra, Australia, que algunas abejas aparecían muertas o tambaleándose por ingerir néctar fermentado.
Las abejas "borrachas" sufren rechazo... y maltrato
Pero esto no es solo un accidente curioso: una abeja ebria puede ser rechazada por las guardianas de la colmena para evitar que contamine la miel.
"Si vuelven borrachas a la colmena, los guardias las detendrán hasta que se les pase la borrachera”, contó Farrell a través de sus redes sociales.
Sin embargo, a veces estas guardianas toman medidas extremas y hasta arrancan las patas a las abejas intoxicadas como advertencia para las demás.
Sí, las abejas "borrachas" también sufren abstinencia
Además, un estudio de 2021 llevado a cabo por la Universidad Jagiellonian y la Academia de Ciencias de Polonia fue más allá, pues observó que las abejas pueden desarrollar comportamientos similares al síndrome de abstinencia.
Los investigadores alimentaron colonias con una mezcla de sacarosa y alcohol, y al retirarla de golpe, notaron un aumento en el consumo de azúcar y un leve incremento de la mortalidad.
Asimismo, descubrieron que las abejas recolectoras desarrollan mayor tolerancia al alcohol que las obreras que permanecen dentro de la colmena, probablemente porque están más expuestas a néctar fermentado en la naturaleza.
Estos hallazgos, aunque parezcan sacados de una historia insólita, podrían ayudar a entender mejor el comportamiento adictivo en humanos, según los científicos.
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