El petróleo es un recurso energético que necesita del empleo de oleoductos para su transporte, los cuales, en muchos casos, se encuentran distribuidos en grandes zonas geográficas. Asimismo, este recurso demanda una alta seguridad en su transporte desde las zonas de extracción hasta las zonas de procesamiento, pues un ocasional derrame puede provocar daños al medioambiente, pérdida de materiales y exposición al peligro de las personas.