Roberto Sánchez se aleja cada vez más de la presidencia y no lo acepta. Después de que el Jurado Nacional de Elecciones rechazara la apelación interpuesta por el equipo legal de Juntos por el Perú, donde buscaban anular más de 1700 mesas y la distancia entre Sánchez y su contrincante Keiko Fujimori ahora sea de más de 40 mil votos, el candidato aún grita fraude.
Al ser consultado sobre la posibilidad de formar parte de este equipo de ministros en un futuro, aclaró que actualmente no existe ninguna propuesta formal ni un pedido de su parte.
Sus manotazos de ahogado frente a su inminente pérdida lo han llevado a anunciar que mañana lunes presentará la nulidad total de las actas en el extranjero. "Nosotros no estamos objetando el voto de nuestros hermanos peruanos en el exterior. Su voto vale igual que el de nosotros. Pero aquí la afectación viene por haber cambiado las reglas de juego. Y en el propio reglamento electoral dice que eso es causal por afectación grave de nulidad de elecciones llevadas adelante en las oficinas consulares y el día lunes vamos a presentar eso", mencionó.
El congresista no se acuerda de que más de una vez aseguró que iba a aceptar los resultados electorales, esos que ahora niega cuando no inclinan la balanza a su favor.
LAS PRUEBAS
Las expresiones de Sánchez sobre reconocer los resultados se iniciaron semanas antes de los comicios. En una entrevista concedida el 21 de mayo al periodista Nicolás Lúcar, al ser consultado sobre si aceptaría una victoria de Keiko Fujimori y si la dejaría gobernar Sánchez respondió con un "claro que sí".
Posteriormente, el 5 de junio, durante el cierre de sus actividades de campaña, el postulante de Juntos por el Perú ratificó su postura ante los medios de comunicación. En esa ocasión, Sánchez declaró: “Un hombre demócrata tiene que aceptar los resultados. Además, nosotros tenemos 90 000 personeros y hay observadores internacionales. Nosotros sí respetaremos los resultados electorales”.
El 7 de junio, luego de conocerse los datos del conteo rápido de Ipsos que mostró un empate técnico con un 50.3% para su candidatura frente al 49.7% de Keiko Fujimori, Sánchez pidió esperar el avance del escrutinio oficial a cargo de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), pese a que desde su convocatoria en el Centro de Lima celebró su "victoria" con sombrero en mano. Ante el llamado público de la lideresa de Fuerza Popular para aceptar el desenlace de las elecciones, el candidato respondió: “Absolutamente. Siempre lo hemos dicho. Con victoria o sin victoria electoral, nosotros (creemos) en el debido proceso. Claro que vamos a respetar los resultados”.
El 8 de junio, tras reincorporarse a sus labores parlamentarias como presidente de la Comisión Multipropósito de Chancay en el Congreso, Sánchez reiteró con menos euforia que el día anterior que iban a respetar los resultados. “Estamos muy confiados y optimistas, estamos con tranquilidad para respetar los resultados al 100% (...) esta campaña está a punto de concluir. Hay que respetar el resultado, fuera como fuera”.
Al respecto, Ronald Cross, especialista en estadística manifestó que “anular cientos de miles de votos porque faltan firmas en actas. Anular cientos de miles de votos porque las mesas se instalaron en centros poblados. Anular cientos de miles de votos porque no digitalizaron las actas. Que profundo desprecio por el derecho al voto de la gente”.
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