Quienes creen que Roberto Sánchez no tendrá la fuerza para instaurar una Asamblea Constituyente olvidan la historia reciente porque, sin tener mayoría en el Congreso y sin siquiera tener una bancada, el entonces presidente Martín Vizcarra demostró claramente cuál es la ruta para convocar a una Asamblea Constituyente y cambiar la Constitución.
En noviembre de 2020, en una entrevista con Jaime Chincha en RPP, Vizcarra sugirió que la Constitución “tiene muchos aspectos que han quedado desfasados”. Pero fue más allá. “Tenemos que ir a cambios constitucionales”, argumentó. “No sé por qué hay gente que tiene miedo de decir que debe cambiarse la Constitución”, concluyó. Aludiendo al espejo del plebiscito chileno, Vizcarra planteó abiertamente un cambio de Constitución, considerando que “la Constitución del año 93 fue concebida bajo un régimen que no era democrático, después de un golpe”. Vizcarra ya había impuesto un absurdo referéndum para una reforma constitucional. Y, en medio de la pandemia, tenía en mente repetir la jugada. Una vacancia nos salvó de ese proyecto autoritario.
¿Cómo lo hizo Vizcarra? Utilizando a los medios y a la calle para golpear a un “Congreso obstruccionista”. Usando los mecanismos de la democracia directa para ganar referéndums y plebiscitos. Victimizándose e instrumentalizando al antifujimorismo.
Roberto Sánchez ya ha anunciado que convocará a un referéndum. Quienes creen que hay que votar por Sánchez porque no tiene la mayoría y es fácil de vacar no se dan cuenta de que precisamente esa será la excusa para convocar al referéndum y ganarlo: decir que no lo dejan gobernar y lo quieren sacar.