“Yo no sé qué hubiese sido con dos ojos, pero lo que puedo decirte es que con uno solo tuve la oportunidad de entender que cada cosa es valiosa. Solo mantener mi ojo sano era vital, así que siempre tengo cuidado, pero no dejo de hacer lo que es importante”, dice Roberto Burneo al hacer un recuento de sus logros. Para ello, recuerda que su padre, que fue chofer de Tepsa por 40 años, se jubiló en los tiempos del paquetazo con dos soles actuales, así que solo pudo estudiar becado y trabajar en paralelo. “Hacía todo lo que podía. En la ferretería de un familiar, daba asesorías y luego, al graduarme, creé una empresa con compañeros, a modo de pool de abogados, hasta que viajé a Lima para labrarme un futuro con una mano adelante y otra atrás, sin referencias”. Trabajó en una institución pública, después en una boutique de abogados, formó un estudio individual, fue consultor, luego secretario general de Indeci. Pero siempre quiso ser juez. En el año 2022 fue nombrado, con 47 años, juez supremo y hoy es el más joven presidente del JNE y el primer juez supremo titular afrodescendiente. Hace un llamado a la ciudadanía para ejercer el poder que tiene de cambiar a todas las autoridades, un cambio de 180 grados en un solo año, recordando que cada voto cuenta y es la oportunidad para que su opinión se refleje en las urnas: “Nosotros vamos a garantizar que sea así”, asegura.
Es usted uno de los jueces supremos más jóvenes. ¿Qué autocrítica hace al sistema de justicia, en el que incluso hay enfrentamientos entre sus propios miembros?
Lo que más trasciende es el tema penal, pero esa es solo una variable de nuestro trabajo. Normalmente, se vinculan a las crisis que hay entre el Ministerio Público y la parte penal, que de por sí tiene muchos retos que superar, sobre todo en el manejo de los procesos y la gestión de estos, pero cada entidad tiene su rol. Yo vengo del mundo privado y mi línea de carrera es la gestión pública, en derecho administrativo y tributario. Por ello, al llegar al PJ nos centramos en la urgencia de reducir la carga y generar una excelencia en la gestión integral del proceso judicial, y en esas áreas lo estamos logrando, también por nuestra experiencia en Sunafil y la ONP.
La carga procesal, sobre todo en materia penal, es una lucha antigua. Hay juicios que nunca terminan.
Sí, los procesos están mal gestionados. No es un tema legislativo solamente, es un tema nuestro que debemos resolver, y creo que una de las formas de atacar la gran carga y la demora procesal es poder gestionar mejor. Sin duda falta personal; de hecho, la provisionalidad es un problema grande y la JNJ, también por los bajos recursos, tarda en gestionar la titularidad de los jueces. El nombramiento es importante.
El intento de reforma del Poder Judicial tiene décadas.
Sí, no es algo nuevo, es la búsqueda del santo grial con comisiones y muchos esfuerzos. Pero el gran problema es que, mientras no se garanticen tres cosas, seguiremos así. Primero, la independencia de gestión. Segundo, independencia presupuestaria. Y tercero, la independencia en la toma de decisiones. No puede ser que el PJ con su presupuesto no pueda decidir qué cortes cerrar o dónde invertir, porque el MEF o el Poder Legislativo deben decir qué cosas se pueden hacer. Y en la toma de decisiones, igual, hay muchas formas de minarlas; por ejemplo, el antejuicio político o las acciones de amparo. Cualquier decisión del PJ se lleva al TC por medio de acciones de amparo. Eso significa que no hay paz social, seguimos abriendo la brecha y puede no gustar la decisión final del PJ, pero ese es su mandato, para eso está diseñado.
Ahora, en el JNE, ¿qué aportes están haciendo?
Uno de los temas muy relevantes es poder superar la brecha tecnológica que había. Hemos introducido (la tecnología) en el PJ y, obviamente, ahora en el Jurado Nacional de Elecciones. Ya hemos incrementado el uso de la inteligencia artificial, lo cual va a optimizar nuestros programas, y vamos a proponer un programa de inversión para que en cuatro años superemos la brecha que existe a propósito de nuestros pares, Reniec y ONPE. El reto es mejorar en procesos, tecnología, estándares, transparencia, independencia, y te garantizo que se logrará un gran cambio.
Lo cierto es que la reputación y la credibilidad del JNE están muy deterioradas.
Yo soy un convencido de que el sistema electoral es un instrumento que garantiza el voto y la voluntad ciudadana. Los protagonistas no somos nosotros, el que va a las urnas no es el sistema, es el ciudadano. Cuando llegamos, nos encontramos con una institución que debía y aún debe recuperar la confianza, y sin hablar de la gestión anterior, hemos comenzado a tener una política de puertas abiertas, de transparencia y de escuchar.
¿No hay una crítica a la anterior gestión, la del doctor Salas Arenas?
Fuera de hablar de una persona, porque en 94 años que esta institución ha sido presidida por un juez supremo en donde cada uno ha imprimido su toque personal con más o menos experiencia, nosotros encontramos una institución donde se debía fortalecer la confianza, mejorar procesos, superar una brecha tecnológica que se había descuidado por más de 10 años.
Ahora, las elecciones generales que vienen serán complicadas, por decir lo menos.
Son unas elecciones generales, y también subnacionales, sin precedentes. No ha habido antes esta cantidad de candidatos y organizaciones políticas (38, considerando las alianzas que están en proceso de inscripción). Con retos, además, como la desinformación con IA en niveles nunca antes vistos, con la inseguridad ciudadana actual, la cantidad de afiliaciones indebidas, etcétera. Son grandes retos sumados al reconteo de votos, conservación de cédulas, votos digitales si se implementa. Cuestiones que estamos trabajando con acciones concretas.
Cuál cree que es la causa de la crisis institucional generalizada que existe, no solo en el sistema electoral.
Yo veo que se trata al ciudadano como una persona ignorante y ajena a todo, pero creo que hay que saberlo escuchar y buscar entenderlo. Nos hemos creído, como autoridad, que somos de otro mundo y que la protesta ciudadana es antojadiza.
¿Considera que la ONPE y el Reniec son buenos pares para este proceso electoral 2026?
El JNE tiene 94 años y ellos tienen 30 años, recientemente cumplidos. Se crearon en la reforma de la Constitución del 93 para que el Jurado no tenga tanto poder y entregar la parte logística a la ONPE y la del padrón al Reniec. Lo que veo es que a veces se les ha dado papeles que no deberían tener, como el financiamiento a cargo de la ONPE, por ejemplo. Pero ellos están en su rol y el reto, como en cualquier sistema, es la articulación y lograr alinear los intereses siendo organismos autónomos.
Qué espera de la próxima jornada electoral
Que sea una fiesta democrática, que sea una fiesta segura y que la gente vote masivamente. Que recuerden que es la oportunidad de ejercer su voluntad y cambiar, de acuerdo a su pensamiento, a las autoridades.
¿Por qué el peruano debería creer esta vez, considerando la crisis de confianza que hay?
No nos creemos de otro mundo, pero creemos en el rol de que la voluntad ciudadana sea respetada. Yo tengo hijos pequeños y quiero sembrar desde ahora el cambio, para que ellos crean en su país, que si se van fuera quieran volver y que si deciden quedarse tengan las oportunidades. Esa es mi aspiración.
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