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La necesidad de conversar y pactar

¿Reconciliación política o discurso antipolítico?

Aunque la derecha llegue al poder, la izquierda seguirá imponiendo su discurso antipolítico para el que cualquier alianza o coincidencia en el Parlamento es una “componenda”, “repartija”, “pacto mafioso” o “mafia congresal”. 

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ppk
La izquierda ha pasado de criticar la reunión de Haya con Beltrán y Odría a denostar la reunión de Fujimori con PPK. Ellos parecen seguir la ética de la convicción de Max Weber, más inflexible y dogmática. Pero la política, finalmente, se rige bajo la ética de la responsabilidad, más realista y constructiva. Por eso, es “el arte de lo (im)posible”.
Fecha actualización:
21/06/2026 - 07:42
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Aunque la derecha llegue al poder, la izquierda seguirá imponiendo su discurso antipolítico. 

La izquierda siempre ha manejado ese discurso. Y sus escribidores lo han convertido en la narrativa hegemónica de la política peruana. Según los libros de historia, la ‘convivencia’ del APRA con Manuel Prado fue “claudicante”, aunque sirvió para liberar a cientos de miles de presos políticos. Y según esos mismos textos, el pacto de Haya con Odría fue negativo, como si votar con el partido de un candidato fuera igual que apoyar la dictadura del ‘general de la alegría’. Esa misma izquierda comunista, irónicamente, fue financiada por Leguía, apoyó a Prado —a quien llamaban “el Stalin peruano”— y agachó la cabeza frente a la dictadura de Odría con operadores sindicales como Juan P. Luna. Esa misma izquierda inventó años después la palabra “aprofujimorismo”, a pesar de que fueron socialistas los que integraron el primer gabinete y el CCD de Alberto Fujimori. Como Velasco, Fujimori —que subió con la izquierda— ahondó la crisis de la antipolítica. Es ese rollo de quienes luego crearon términos como “repartija”. Y que ahora ya empezaron a criticar que el fujimorismo se reúna con PPK y se jale a izquierdistas al gobierno.

Hoy que la política peruana aspira a una reconciliación nacional, la izquierda que paporretea fotocopias busca seguir dividiendo, malinterpretando la dialéctica marxista. La política es conversar y pactar sobre la mesa para alcanzar fines superiores, pero ellos la han convertido en un tema moral de buenos contra malos. Y la juventud moralista educada en Marvel ha picado ese anzuelo. Para ese discurso antipolítico, cualquier alianza o coincidencia en el Congreso es una “componenda”, “repartija”, “pacto mafioso” o “mafia congresal”. 

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