¿Qué se puede prever en este escenario de incertidumbre?
Cuando hay diferencias pequeñas, siempre hay incertidumbre. Ahora, por todos los cálculos que se han hecho, todo parece indicar que Roberto Sánchez pasará a la segunda vuelta con Keiko Fujimori.
El debate sobre la ineficiencia y corrupción de la ONPE ya está afectando la segunda vuelta.
Yo creo que ahí hay una falta de ponderación y serenidad que, lamentablemente, es costumbre en nuestro país. La mesura y la verdad pierden fácilmente la batalla en la opinión pública. Porque determinadas personas y grupos ocupan la cancha de la información con mayor facilidad a través de las redes sociales. Y, entonces, se habla, por ejemplo, de fraude y no se raciocina bien. Los cálculos están hechos y establecidos ya. ¿Cuántas mesas fueron afectadas por el retraso de su instalación el día 12 de abril, a pesar de que al día siguiente muchos pudieron votar? Vamos a hacer los cálculos. Son 211 mesas las que no se instalaron en Lima. Eso significa 63,000 votos. El ausentismo adicional en esas mesas ha sido de 2.7%. Vamos a decir 3%. Supongamos que no fue 3%, sino que el ausentismo adicional por la demora, es decir, gente que se fue y luego ya no volvió más tarde ni al día siguiente fue de 5%. Es decir, 3,150 votos. Eso no cambia la distancia que hay hoy entre Sánchez y López Aliaga. Si le asignamos el 100% de esos 3,150 votos a López Aliaga, no cambia el escenario.
Igual indigna a la gente, porque todos los votos valen igual.
Y tienen razón. Tenemos derecho a estar indignados, pero debe haber mesura y ponderación. Porque lo que nos jugamos en la segunda vuelta es completamente el futuro inmediato del Perú. Lo que hay que pensar es: ¿cuál va a ser la actitud en la segunda vuelta de quienes hoy hacen una crítica radical en el sentido de que esto es un fraude? ¿Apoyar a Sánchez?
El voto en blanco es entregar el voto.
Correcto. Eso es lo que hay que pensar. Al margen del tema legal y constitucional, me gustaría saber qué opinan los congresistas electos sobre los que hablan de la necesidad de nuevas elecciones. Que le pregunten a Norma Yarrow, a Javier Cipriani, a Calisto Giampietri y a los demás parlamentarios de Renovación Popular.
¿Qué decirle a la gente que está genuinamente indignada?
En la indignación estamos de acuerdo. Es imperdonable lo que ha sucedido. Pero vamos a la parte práctica. ¿Y qué hacemos: prolongamos el gobierno de (José María) Balcázar o se le vaca? ¿Lo vaca este Congreso y prolongamos su periodo? Todas estas preguntas hay que hacerse cuando uno plantea patear el tablero.
Estas protestas radicales pueden terminar favoreciendo a Roberto Sánchez.
Bueno, ese es el riesgo. Para quienes creemos que (Roberto) Sánchez representa lo que ha significado Venezuela o Bolivia. Ese es el riesgo grande que tenemos. Por eso, digo que está faltando mesura y ponderación.
Si se repitieran las elecciones, ¿incluso Roberto Sánchez podría ganar más votos?
Sí, por supuesto.
Porque esa indignación se suma a la sensación de hartazgo generalizado y el sentimiento del tipo “que se vayan todos”.
Al resentimiento de los electores de Sánchez se suma ahora el resentimiento de quienes con razón están indignados. O estamos indignados. Pero esa indignación, siendo lógica y natural, no nos puede llevar a poner en riesgo el futuro del Perú, sabiendo lo que significaría un gobierno como el que Roberto Sánchez representaría.
¿Le diría a estos senadores electos que piensen qué le conviene al país al final de cuentas?
Exactamente. Y más allá de la simpatía o la antipatía que se tenga por la opción de Keiko Fujimori.
Pensar con cabeza fría, entonces.
Así es. La vida es así de complicada. Por supuesto, nadie puede decir que aquí no ha pasado nada. No, no: sí ha pasado. Y esto, evidentemente, no se puede repetir en el futuro. Estas irregularidades y esta falta de responsabilidad en el mejor de los casos.
Y esta corrupción…
No, no, yo no dudo de que haya habido algo de corrupción. De eso no tengo duda. Pero que eso signifique unas actividades hechas… Nadie puede objetar la ponderación de Transparencia… Transparencia ha afirmado que no ha habido fraude. Y afirma también que tampoco se puede hablar de irregularidades sistemáticas o intencionales. No ha habido una distorsión significativa de la voluntad popular. Sí ha habido una distorsión por esas irregularidades y esas faltas, vamos a decir, no queridas, de repente, y que son indignantes.
Ha habido un caos y una corrupción muy propias del Estado peruano. Lo que no se ve aún es esta direccionalidad para perjudicar a uno en particular. Porque probablemente se ha perjudicado a varios, más que solo a uno.
Exactamente. Y esto también indica que muchos peruanos no se dan cuenta de ese resentimiento del que son víctimas muchos peruanos. Y eso es lo que el próximo gobierno y los próximos gobiernos tienen que asegurar. Desde, por supuesto, procurar convocar a las mejores personas y a las más capaces. Y a las honestas, porque no se puede ser más o menos honesto. Para que, en sus acciones, se actúe con rectitud y transparencia. Para eso, por supuesto, hace falta que haya coordinación entre el Poder Ejecutivo y el Congreso. Y que se respeten las atribuciones de cada poder. Que no se indignen porque el otro poder hace uso de sus atribuciones. No hay que indignarse. Es el derecho del otro poder hacer uso de las atribuciones que constitucionalmente le corresponden.
“LA DERECHA NO TIENE QUE UNIRSE, PERO SÍ COORDINAR”
Si Keiko Fujimori ganase, el reto es grande. Hay un mandato por reconciliar al país que ha quedado destrozado por el antivoto.
Estoy de acuerdo contigo. Te voy a decir con franqueza lo que a mí me ha pasado. Y lo puedes constatar. Hace dos o tres años, en Rey con Barba, dije varias veces que lo mejor que podía hacer Keiko Fujimori era retirarse de la política peruana. Por esta polarización y por la experiencia tan álgida que se tuvo durante el gobierno de PPK. Pero hoy, tengo que decir, y no lo estoy diciendo ahora, sino hace un par de meses, cuando he visto la maduración, la hidalguía y la humildad de Keiko de disculparse públicamente por no haber estado a la altura de las circunstancias; hoy, tenemos una Keiko muy diferente a la de 2021. Es una mujer a la que, quizás, el sufrimiento de la prisión injusta, de la muerte de su padre, de las dificultades políticas que ha tenido, de la carga emocional contra ella, en fin, la han hecho madurar. Yo la he escuchado asumir eso y decir “yo tengo que disculparme con el Perú, me disculpo con el Perú, porque no estuvimos a la altura de las responsabilidades que nos correspondían en esos años”. Ese reconocimiento humilde de los errores propios es también un indicio de una madurez muy buena. Yo sí creo que Keiko está en esa línea. Creo que va a hacer un gobierno —espero que suceda— que va a buscar la unidad nacional. Y principalmente ocupándose del orden y de la pobreza.
Integró el segundo gobierno de Alan, quien convocó a los extremos. Desde Luis Giampietri y usted hasta Yehude Simon y Óscar Ugarte. Fue estratégico en su reconciliación de ancha base.
Es que eso es lo que hace un líder. Y no solo eso. Yo he sido testigo, porque lo escuché personalmente, que Alan dijo que con quien más facilidad había para hacer acuerdos era el fujimorismo. Y no se puede decir que Alan García era fujimorista. Por eso, llevó un gobierno tranquilo, a pesar de la violencia que trató de ejercer la izquierda marxista radical. En su segundo gobierno, Alan García se entendió con las distintas fuerzas políticas. Eso es lo que corresponde a un líder y es lo que el Perú necesita.
Y mientras aprobaba leyes con el fujimorismo en el Congreso, también extraditaba y apresaba a Alberto Fujimori y creaba el Lugar de la Memoria.
Un líder escoge las batallas. En política no se puede pretender ganar todas las batallas. Alan era contrario a ese museo, me consta. Y, sin embargo, lo permitió. Porque dijo, para qué me voy a meter en esa batalla, cuando tengo otras. Incluso nombró a Mario Vargas Llosa de presidente de la comisión. Yo he sido testigo de eso porque era ministro de Defensa. Qué dijo Alan García: la batalla que tengo que ganar es contra la pobreza. Y para eso necesito promover las inversiones. Y para eso debo dar confianza y seguridad al inversionista. Y lo hizo. Por eso, el Perú logró reducir la pobreza en 20 puntos porcentuales en cinco años de gobierno. Llegamos a crecer 9.5% del PBI en un año. Después, vino la crisis de 2008. Pero no se puede dejar de reconocer el avance que tuvo el Perú por su condición de liderazgo. Y porque supo convocar a gente más o menos capaz intelectualmente.
Mencionó la falta de manejo político entre el Ejecutivo y el Legislativo. El APRA manejó el Congreso los cinco años a pesar de que la oposición tenía la mayoría. No ha vuelto a pasar.
A eso me refería antes. Para que vean aquellos que dicen: “Ah, como el Congreso está fragmentado, no se puede gobernar”. No es verdad. Depende de cómo se ejercen los liderazgos. Si se respetan las autonomías y las atribuciones de cada poder, no hay problema. Yo he sido parlamentario 26 años. Te voy a poner un ejemplo. La interpelación a ministros es una atribución del Congreso. Pero, a la vez, una interpelación es, a mi juicio, la mejor entrevista que pueda desear un ministro. Porque te envían las preguntas por adelantado y por escrito. Las respondes con toda calma con el asesoramiento de tu equipo. Y después vas y las lees en el Congreso. Y toda la prensa está pendiente de lo que vas a decir. Entonces, si un ministro no se luce en las interpelaciones, significa que es un idiota. Y el Perú no merece ministros idiotas. Los gobiernos no tienen que ofenderse porque el Congreso decide interpelar a un ministro. Al contrario, interpélenlo, mejor para el gobierno. Si demuestran que es un inepto, que se vaya pues. Censúrenlo.
¿Rafael López Aliaga es hoy el Keiko Fujimori de 2016? ¿Es un tema de maduración?
Sí, por supuesto. Es que el político se hace. No es lo mismo un diputado que recién llega que un parlamentario que haya sido reelegido siete veces, como fue mi caso. En 26 años uno aprende algo que no se aprende en la universidad. Es la experiencia. Cometemos el error de decir: “Que se vayan todos”. Si nos tienen que operar del corazón, ¿queremos un médico nuevecito recién salido de la Facultad de Medicina o queremos a un médico que tenga decenas de operaciones? ¿Queremos a un piloto recién salido de la academia o a un piloto experimentado? En política es fundamental la experiencia de algunos.
CONGRESO. Rey dice que hay personas sin partidos ni liderazgo.
“Es una cuestión de personas. No son partidos”
¿La derecha tendrá que unirse y ser inteligente en el Congreso? En el Senado tiene solo la mitad.
La derecha no tiene necesariamente que unirse, pero sí coordinar. Conversar, ceder en cosas en que se debe ceder. Uno no siempre debe pensar que tiene la razón o la mejor decisión. Por eso, son importantes las dos condiciones indispensables para un puesto político: capacidad intelectual y honestidad personal.
Se han perdido la muñeca política y las formas.
Es que en política son muy importantes las formas. Yo mismo soy un apasionado, no soy un ejemplo de serenidad. Hay que ceder.
¿Hará falta maña y experiencia para negociar con nuevos partidos, como Obras y el Partido del Buen Gobierno?
Ahora, no es una cuestión de partidos. Es una cuestión de personas. No son partidos. Y no están sujetos ahorita a ningún liderazgo.
Eso es una ventaja o una desventaja, dependiendo de si se sabe manejar políticamente.
Exactamente. El señor Belmont ya lo dijo.