Como en una partida de ajedrez donde cada movimiento encierra un cálculo estratégico, Juntos por el Perú (JP) enfrenta una nueva sacudida interna justo cuando se apresta a sellar una segunda alianza dentro del bloque de partidos de izquierda.
La presidenta del Comité de Ética de JP, Vanessa Chihuanhuaylla, aseguró que Arequipa, La Libertad, Áncash, Moquegua y otras bases regionales rechazan cualquier acuerdo con el líder etnocacerista condenado por asesinar policías.
Aunque aún hay plazo para inscribir la coalición hasta el 2 de agosto ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), y la operación apunta a consolidarla, la tensión interna amenaza con ponerla en jaque.
La primera alianza del frente izquierdista —revelada el domingo por Perú21— está conformada por Nuevo Perú de Verónika Mendoza, Voces del Pueblo de Guillermo Bermejo, Partido de los Trabajadores y Emprendedores (PTE) de Napoleón Becerra, y Primero la Gente de Miguel del Castillo.
El fundador y candidato presidencial de Voces del Pueblo asegura a Perú21 que esta es la primera coalición oficial en ese sector político, con la intención de inscribirla antes del 2 de agosto. Sin embargo, desde Primero la Gente matizan el anuncio y señalan que aún no hay un acuerdo formal.
Ahora, JP busca sumarse a este escenario complejo, pero sus conflictos internos podrían frenar esa aspiración.
RECLAMOS POR ANTAURO
Vanessa Chihuanhuaylla, presidenta del Comité de Ética de JP, lanzó una acusación directa contra el presidente del partido, Roberto Sánchez, por no informar a las bases sobre el avance de las negociaciones ni sobre el calendario para definir a los precandidatos presidenciales.
Además, advirtió que un sector de la militancia rechazará cualquier acuerdo que permita la postulación de Antauro Humala al Senado o a Diputados, por el riesgo de que el partido sea tachado. También afirmó que no habrá candidatura única, lo que anticipa una disputa interna más intensa.
Esta postura fue expresada previamente por la dirigenta —quien asegura haber sido suspendida como represalia tras denunciar a Sánchez por presuntas irregularidades, como la convocatoria cuestionada a un congreso partidario en diciembre pasado— en una entrevista a este medio en abril. Sin embargo, ahora, en pleno inicio de la campaña electoral, su advertencia cobra mayor relevancia.
¿SÁNCHEZ SERÁ PRECANDIDATO?
Sánchez, por su parte, declaró a Perú21 que ha sido propuesto por las bases de Cusco como precandidato presidencial, aunque aún no ha aceptado. Señaló además que hay otros cuadros capaces de representar al partido. Confirmó también que mantiene conversaciones con dirigentes de tres agrupaciones sin inscripción vigente ante el JNE: A.N.T.A.U.R.O., el Partido Nacionalista Peruano y Todo con el Pueblo, este último vinculado a Pedro Castillo.
Imagen de Roberto Sánchez en Cusco, donde fue propuesto como precandidato presidencial. Vanessa Chihuanhuaylla cuestiona el uso de la wiphala, ya que el símbolo oficial del partido es la bandera de Juntos por el Perú (JP).
Pero los conflictos políticos no se limitan a la izquierda. En el partido de centro derecha Progresemos —que tiene como logo un perrito— también hay tensión: el reconocido economista Hernando de Soto disputa con el presidente del partido la inscripción de su candidatura presidencial.
Esto demuestra que, más allá del espectro ideológico, el escenario político peruano está atravesado por fracturas y disputas que podrían definir el rumbo electoral.
Las tensiones en JP no solo ponen en jaque una operación política estratégica, sino que podrían anticipar una lluvia de conflictos similares en otras agrupaciones, no solo de izquierda sino también del centro y la derecha, en un panorama fragmentado que suma 43 partidos políticos.
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