A días del 12 de abril, fecha límite para la inscripción de partidos políticos, varios precandidatos aún pugnan por imponerse en las internas de los partidos con miras al 2026.
DOS TENDENCIAS
Históricamente, todo partido tiende a convertirse en el jardín de los senderos que se bifurcan. Ulloa-Alva (Acción Popular) y Villanueva-Townsend (APRA) son solo dos de los varios antecedentes ochenteros que aún se mantienen hasta el día de hoy. La diferencia es que antes los rivales coexistían en partidos que asemejaban a una gran familia. Hoy, la familia política nuclear ha cambiado. Los partidos se quiebran y las lealtades duran lo que aguanta la elección. Tres casos emblemáticos demuestran la dificultad de tener a un presidente de partido que no es, simultáneamente, el candidato presidencial.
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CARLOS Y VLADI
El caso de País para Todos es único, no solo porque el precandidato es el cómico Carlos Álvarez, sino porque él se inscribió solo unos días antes de la fecha límite. Y por eso no pudo llevar a un gran grupo de aliados suyos. Eso ha generado un escenario atípico en el que el grueso de los integrantes de las listas los pondrá Vladimir Meza o alguien más. Álvarez ha insistido en que Meza ha dado un paso al costado. Queda por ver cómo se reflejará ese “paso al costado” en la configuración de las listas. Meza, por su lado, ha mantenido su habitual perfil bajo. No compite mediáticamente con el actor ni le enmienda la plana, al menos no en público. Y apareció con él frente a la Fiscalía. Sabe que lo necesita como locomotora política.
EL PERRO DEL HORTELANO
No parece ser el caso del partido Progresemos. La dinámica entre Paul Jaimes y Hernando de Soto parece ser particularmente compleja. Ambos tienen a sus respectivos aliados dentro del partido. Y como ha quedado claro esta semana, ambos han tenido públicas discrepancias que van desde el cargo del (pre)candidato hasta la potestad de formar alianzas. Las discusiones incluyen temas como el logo y el nombre del partido, las agrupaciones con las que se unirían y la composición de las listas.
Jaimes es de formación aprista. Atendió a la Escuela de Gobierno y Gestión Pública de Alan García. Combina el derecho y su experiencia en Midagri con su línea ecologista y animalista. Por eso, el símbolo de su partido es un perro, isotipo que sus compañeros de ruta han querido cambiar. Trascendió que De Soto, por ejemplo, ha registrado el mapa del Perú en Indecopi. Es el ícono que apareció en su comunicado publicado el último 31 de marzo. Pero en la interna señalan que la figura recuerda mucho al PPC. Jaimes insiste en mantener al perro, que ya es usado en afiches y murales en todo el Perú. Ilustraciones en donde también ha aparecido el rostro de De Soto.
A pesar de la guerra fría, el tándem tiene aún posibilidades de superar sus diferencias. La hermana de Jaimes suele servir de correa de transmisión a la hora de apaciguar las aguas. Ella también tiene un cargo en el partido. Una salida sería la mentada figura de la alianza, que legalmente difiere de la integración y el frente. La alianza crea una tercera instancia, por encima de las otras dos. Con su propio logo, nombre y personería legal. Esa es la opción de De Soto. Queda por ver si también será la elección de Jaimes.
LA HORA DE LOS VICES
La gran discusión en Progresemos, como en todos los demás partidos, es la conformación de la plancha. Todas incluyen variaciones sobre un mismo tema. No es un asunto menor en tiempos post-COVID-19. Lejanos parecen los tiempos en que la vicepresidencia se le cedía a figuras simbólicas (Lourdes Mendoza del Solar) o cuotas disonantes (José Luis Risco, exdirigente de Construcción Civil en el PPC). Desde PPK en adelante, todos los vicepresidentes han ejercido la presidencia y, considerando la atomización de partidos y la dificultad del Gobierno de turno para manejar el Congreso, parece que la tendencia continuará.
LA 'U' ES LA 'U'
El caso de Avanza País es distinto. Su presidente es Aldo Borrero y no solo no es el candidato presidencial; también mantiene un inusitado perfil bajo. En Avanza País han surgido al menos dos precandidatos, a juzgar por el runrún que viene sonando fuerte desde su trinchera. El primero es Phillip Butters. El segundo sería Jean Ferrari. Ambos comparten un pasado en común, que va desde la familia aprista hasta el rol mediático. Y, por supuesto, la pasión por Universitario de Deportes. Más allá de quién se imponga a la cabeza, se espera que jueguen en pared con miras al 2026.
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