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Muchos candidatos de la derecha son técnicamente eficientes, pero políticamente incapaces.

Populismo funerario

La tragedia del Real Plaza de Trujillo reveló una dinámica extorsiva en redes, un populismo electoral y una carencia de discurso político en algunos precandidatos de la derecha.

 

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populismo funebre
Fecha actualización:
02/03/2025 - 07:05
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Electoralmente hablando, la desgracia del Real Plaza de Trujillo también amenazó con traerse abajo un par de precandidaturas. Una bien aceitada maquinaria en redes sociales le armó un cargamontón a la congresista Adriana Tudela, haciendo creer que un proyecto de ley suyo era una ley vigente que había provocado la tragedia. El P.L. N.° 9788/2024 en cuestión se había presentado en diciembre de 2024. No fue sustentado, debatido ni mucho menos aprobado. Pero el aparato de fake news con Patreon hizo crecer la bola de nieve.

 

BLANCO FÁCIL

El blanco fácil —literalmente hablando— no solo era la congresista, sino también el presidente de la Asociación de Centros Comerciales del Perú, Carlos Neuhaus Tudela. Como gran destape recalcaron el parentesco entre ambos, por supuesto. Un claro intento de bajarse a dos precandidatos de un solo golpe. Al cierre de esta edición, Avanza País evaluaba la composición de su plancha presidencial. Y el PPC vería reducida significativamente su lista de precandidatos.

La parlamentaria Tudela, finalmente, pisó el palito y retiró el proyecto, lo que fue esgrimido por activistas de X como una confesión de parte. Lo cierto es que la ley en cuestión buscaba restablecer la vigencia indeterminada de los certificados ITSE (Inspección Técnica de Seguridad de Edificaciones). Un proyecto mejorable, pero también una respuesta desesperada a los chantajes municipales que pedían coima disfrazada de sanciones. Es decir, a las observaciones cuestionables, los cierres arbitrarios y las multas exorbitantes que sufrían (y siguen sufriendo) las empresas. El caso de la Granja Azul, destapado por Perú21 en 2023, fue emblemático porque sentó un precedente en la Fiscalía para el delito de concusión, que es la extorsión en el sector público.

Tras el apanado mediático al proyecto de ley, varios alcaldes y fiscalizadores ya se frotan las manos con estas clausuras preventivas, imaginando el inminente regreso de las visitas inopinadas y los cierres arbitrarios, inspecciones limitadas que no evitarán la proxima tragedia.

 

POPULISMO POLÍTICO

No es el primer apanado digital que busca luego ‘conciliar’ con el agraviado o la empresa. Así se financiaban las granjas de trolls a destajo en tiempos pre-USAID, como lo ejemplificó el sonado caso del Mall Plaza Comas allá por el 2019. Sin embargo, sorprende la normalización de estas prácticas extorsivas, más propias de Los Pulpos que de periodistas digitales. Y es novedoso que ahora jueguen en pared con precandidatos metidos a opinólogos (y viceversa). En esa línea política, es sintomático que el mismo precandidato que, en tiempos de Pedro Castillo le pedía a los grupos económicos que se metan una mano al bolsillo, apele al mismo populismo para señalar responsabilidades.

César Acuña, gobernador regional de La Libertad, no dudó en simplificar la acusación y responsabilizar de todo a Carlos Rodríguez Pastor, accionista principal del grupo Intercorp. Del otro lado, no hubo respuesta. Rafael López Aliaga, en cambio, fue bastante más mesurado en sus declaraciones. Quizás porque sintió la pegada del reciente subidón en las encuestas y la consecuente batería de ataques. Y tal vez, por eso, ahora intenta convencer a la opinión pública de que ya no sabe si postulará a la presidencia.

Como lo explicó el marxista Walter Benjamin, el “odio de clase” es el “nervio principal” del sujeto político. En especial el ‘odio al rico’. Y eso lo saben hasta los mismos ricos como Acuña y López Aliaga. Esa es la diferencia entre ser millonario y ser un millonario político de escuela Trump.

 

FALSA DISYUNTIVA

Días después, otro precandidato del PPC recibió las críticas de la opinión pública. En entrevista con el programa Contracorriente, Fernando Cillóniz confesó que es director independiente de la concesión a las empresas CTO y H2Olmos, operada por subsidiarias de Odebrecht, hoy bajo el nombre de Novonor.

Con argumentos técnicos atendibles, el ingeniero se deshizo explicando que él había llegado después, que Novonor no era corrupta y que la persona jurídica no se corrompe como la persona natural. Tres argumentos contradictorios entre sí, parafraseando la parábola de ‘La tetera prestada’ de Freud.

Cillóniz dio una respuesta técnica cuando debió dar un mensaje político. Debió politizar su discurso porque la respuesta del PPC sí fue completamente política, hasta el punto de que suspendieron su militancia y anularon su precandidatura.

Antes de despedirse, Cillóniz dejó una frase para la historia. Puesto a elegir entre el Estado y Odebrecht, Cillóniz eligió a Odebrecht. Una falsa disyuntiva del tipo ‘agua u oro’, que será utilizada de ahora en adelante por la izquierda —experta en falsas disyuntivas y falacias— en la campaña presidencial que ya empezó.

Tanto Neuhaus como Cillóniz tuvieron problemas en defender sus respectivos puestos de trabajo. Lamentable, porque el traspié mediático alimenta la narrativa de que ser candidato es incompatible con un cargo empresarial. Esto, por supuesto, termina beneficiando a esos precandidatos que nadie sabe para quién trabajan ni quiénes los financian. Y mellan la imagen del empresario metido a la política. Un rubro que, desde Añaños hasta Cillóniz, viene sufriendo varias bajas en  la carrera rumbo al 2026.

Queda claro que muchos candidatos de la derecha son técnicamente eficientes, pero políticamente incapaces. Y que se irán viniendo abajo poco a poco, como puentes mal hechos, reduciendo la lista de los cuarentaitantos partidos por selección natural.

 

 

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