Pedro Castillo había planeado el golpe de Estado un día antes de anunciarlo. No se trató de un impulso ante las revelaciones que hizo Salatiel Marrufo, el exasesor del Ministerio de Vivienda que confirmó ante el Congreso que el expresidente recibía coimas mensuales de S/50,000. Esa declaración solo apresuró la ejecución del plan, que no resultó como el hoy condenado exmandatario y sus secuaces lo esperaban aquel 7 de diciembre de 2022.
A un año del asesinato de la joven abogada, aún no se conoce el móvil del ataque en su contra. Perú21 revisó los vínculos que tuvo en vida y descubrió nuevos personajes que serán presentados en la siguiente historia.
La Sala Penal Especial de la Corte Suprema hizo público el escrito de su histórica sentencia y establece que el profesor chotano tuvo la premeditada intención de atentar contra la democracia al tomar el poder por la fuerza.
El 6 de diciembre de 2022, hace tres años, Castillo se reunió durante la noche en Palacio de Gobierno con su premier Betssy Chávez y su asesor Aníbal Torres para, según la resolución judicial, “coordinar los actos preparatorios y ejecutivos para atentar contra los Poderes del Estado”.
Se probó que ese martes crearon un archivo Word denominado “mensaje.docx”, al cual accedieron a las 3:52 am y fue modificado a las 6:42 am del día siguiente, horas antes de que lo lea el mandatario ante todo el país.
La desesperación se había apoderado del profesor chotano y de su cúpula. En la primera semana de ese diciembre les salpicaron sustentados hechos de corrupción.
La empresaria Sada Goray contó a la prensa que desembolsó S/4 millones a Salatiel Marrufo, por pedido de Castillo Terrones, a cambio de que el sector Vivienda le concediera proyectos inmobiliarios a su compañía Markagroup.
En tanto, José Luis Fernández La Torre, jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI), aseguró que el gobernante le pidió sacar del país a su secretario Bruno Pacheco y a sus sobrinos Fray Vásquez y Gian Marco Castillo. Todos implicados en la repartición ilegal de contratos y obras públicas.
Y la cereza sobre el pastel fue la explosiva manifestación que Marrufo compartió a la Comisión de Fiscalización del Congreso.
Mientras el exasesor narraba las circunstancias en las que se entregaba dinero en efectivo al jefe de Estado, este convocó nuevamente a su gente de confianza a Palacio y se lanzó a dar el nefasto mensaje a la nación.
En su discurso, Castillo adelantó la imposición de un “gobierno de excepción”, la disolución temporal del Parlamento y la reorganización del sistema de justicia que lo tenía contra la pared.
Para lograr esto último, dispuso la captura de la entonces fiscal de la nación, Patricia Benavides, de acuerdo al testimonio del excomandante PNP Raúl Alfaro.
El general en retiro dijo que recibió la orden del mismo presidente a través de una llamada telefónica que inicialmente protagonizó el ministro del Interior, Willy Huerta.
Por esa complicidad quedó corroborada la participación de Huerta en los actos delictivos.
Además, el ahora sentenciado exgobernante decretó toque de queda a nivel nacional, lo que significaba la toma de las calles por las fuerzas del orden.
No obstante, ni la Policía ni las Fuerzas Armadas hicieron caso y a Castillo solo le quedó huir. No pudo ir muy lejos, cuando se escapaba hacia la embajada de México fue detenido por la Policía y desde ese instante no ha vuelto a ser libre.
Parte resolutiva de la sentencia contra Pedro Castillo por el delito de conspiración.
Informe especial
El tribunal supremo concluyó que no se materializó el golpe porque no hubo alzamiento en armas, pero sí se configuró el delito de conspiración para la rebelión.
El constitucionalista Aníbal Quiroga dijo a Cecilia Valenzuela en Perú21TV que un golpe de Estado no se hace en 24 horas sino que requiere una fracción de tiempo y un conjunto de voluntades.
“Lo que yo he visto, aquel día, es una persona ansiosa por empezar, una persona que urge que empiece el discurso, una persona totalmente consciente de lo que estaba haciendo y de lo que quería hacer. Que esté equivocado o que no haya medido la magnitud de lo que estaba haciendo es otra cosa pero estaba consciente que quería decirlo, que quería hacerlo y quería asumir esos poderes omnímodos, porque hay un elemento común en un golpe de estado (..) que es cerrar el congreso”, señaló en el especial que será publicado este domingo en todas las plataformas digitales de Perú21.
Castillo, Chávez y Huerta recibieron 11 años, 5 meses y 15 días de condena en prisión. Contra Torres, en tanto, se dictó 6 años de cárcel.
Para el psicólogo Jorge Yamamoto, ya quedaba claro que el docente cajamarquino recibió ayuda porque el mensaje usaba términos técnicos.
“Ese discurso no lo puede haber hecho Castillo, es demasiado sofisticado y preparado. Eso no quiere decir que no haya tenido la culpa, él lo encargó y formó parte de ello”, sostuvo en Perú21TV.
Se trata de una sentencia ejemplar que advierte, a quienes intenten poner nuevamente en riesgo a la democracia, lo que les podría pasar.
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