En otros terrenos, la nueva izquierda ha logrado desarrollar algunas premisas que si se cumplieran de manera estricta llevaríamos a nuestra industria (pequeña si se compara a los grandes países industriales) a la quiebra. El Perú tiene una emisión de CO2 toneladas/per cápita de apenas 1.64; en tanto que otros países quintuplican la cifra y, sin embargo, no se han comprometido a ningún objetivo del milenio. En la minería moderna, la nueva izquierda nos dice que el Perú debe ser un país posextractivista, es decir reducir la producción moderna de nuestros minerales, aun cuando el cobre peruano será el mineral de la cuarta revolución industrial —más verde y más “sostenible”—. Semejante contrasentido tiene argumentos ideológicos, esencialistas, sin ciencia ni razón de por medio.