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CONVERSÓ EN DESAYUNO ELECTORAL

Marisol Pérez Tello, candidata presidencial: “Por lo menos recuperemos el norte” 

La candidata presidencial de Primero la Gente reflexiona sobre el difícil escenario político, el papel de las mujeres en la política y los retos de una campaña que —asegura— busca representar a la “gente normal” frente a las prácticas tradicionales del poder.

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Marisol Pérez Tello – candidata presidencial Primero la Gente (Foto: Javier Zapata)
Fecha actualización:
07/03/2026 - 08:42
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Solo cuatro mujeres participan en las elecciones del 12 de abril como candidatas a la Presidencia del Perú. Una de ellas es Marisol Pérez Tello con casi cuarenta años de experiencia en la política peruana —desde su incursión en 1987 cuando se afilió al PPC—. Según explica, su visión en la política está inspirada en mujeres fuertes que han marcado la historia. Resistencia y convicción son dos de las palabras que utiliza cuando hablamos del sistema político actual, bastante desalentador, dice, y se presenta bajo la bandera de Primero la Gente. Pérez Tello asegura que está preparada para asumir una responsabilidad de la magnitud de una jefatura del Estado y explica que su candidatura se caracteriza por tener un enfoque en la “gente normal”, diferenciándose así de las figuras y dinámicas que, según dice, dominan el actual panorama vinculado muchas veces a pactos y negociaciones bajo la mesa. 

Reconoce haber iniciado tarde la campaña, el 11 de febrero exactamente, fecha en que se inscribió su último candidato, pero asume los costos políticos y valora la experiencia como equipo. Responde que las tensiones internas del partido, como la decepción con Miguel del Castillo, son parte de la realidad política que se conoce y afirma que la política “espanta” y “saca lo peor”, pero ella se enfoca en las ganas de lograr estabilidad, tranquilidad y paz para el país, aunque habla de la “dura ley” al referirse a sus propuestas para enfrentar las economías ilegales. 

 

¿Cómo va la campaña para una mujer? 

La campaña está bien. En este corto tiempo nos hemos puesto a prueba con decisiones difíciles y la verdad es que estoy cada vez más contenta de este esfuerzo que requiere paciencia, diálogo, escucha, pero compromiso con el país. Si hay eso, todo lo demás es cuestión de sentarse a conversarlo y enfrentar temas de corrupción, temas de aprovechamiento interno con las decisiones que hay que tomar, difíciles siempre. Hemos recorrido varias ciudades y me gustaría poder hacer todo el país, pero vamos a ver si lo logramos. 

 

¿Qué aprendizaje te deja la experiencia con Miguel del Castillo y lo que ocurrió con el dinero para la franja electoral? 

Para mí ha sido un aprendizaje que refleja la vida cotidiana. Aquí todo el tiempo son zancadillas, troles, gente insultándote, metiéndose con tu vida privada y diciendo mentiras. Entonces tienes que ser muy fuerte y tener muy claro lo que quieres para poner eso por delante. Quiero que podamos tener una vida normal, entregándole tu trabajo, lo que eres y lo que sabes hacer por tu país, sin renunciar a ser una mamá, una hija, una esposa, una amiga, porque el tiempo también es bien cruel. Lo que nosotros hemos probado es nuestra resistencia y el pedido de su renuncia fue una decisión de partido. 

  

Y ¿cómo lees el tener un 1% a estas alturas, en la intención de voto? 

Yo lo leo con mucha expectativa, por niveles de resistencia y por niveles de aceptación y de conocimiento. Lo veo con mucha ilusión, porque va a ganar alguien que no está entre los favoritos. Eso también está en las encuestas. La mitad del país señala que el próximo presidente será mujer. No aparece en las encuestas. Eso es un indicador superpotente. El tiempo juega en contra, pero yo creo que van a haber hitos importantes y con eso contamos. 

  

¿Crees que el Perú está preparado para una presidenta mujer? 

Sí, yo creo. Las mujeres somos chamberas, trabajamos todos los días, cuidamos a nuestros hijos, enterramos a nuestros padres y seguimos trabajando y sí, tenemos cruces por la preocupación, por nuestros hijos y seguimos trabajando. 

  

Políticamente, no nos han representado esas mujeres. Es el caso de Dina, la primera presidenta que ha tenido el Perú. 

Cero. Y todos los demás han sido hombres. Hombres que incluso han usado a la mujer, porque Jerí era el prototipo del hombre que usa a la mujer en su expresión más vil. Y el nuevo presidente cree en las relaciones consentidas de una niña de 13 años, que es además el ejemplo de la violencia y explotación sexual en el Perú. Es que el hombre no entiende que somos una sociedad profundamente machista en la que todas las mujeres hemos sido violentadas, todas, física, psicológica o sexualmente, y la que no es porque ha tenido un hogar protector, que la ha amado, que la ha cuidado y no ha tenido la desgracia de encontrarse con un infeliz. Pero eso no nos representa, lamentablemente. 

  

¿Cómo lograr captar votos con el tiempo que hay? 

Y con la dificultad de la franja y con la dificultad de los medios. Yo tengo, digamos, años haciendo política diferente. Con mucho trabajo de campo y explicando que hay que gobernar el Perú: hay que administrarlo. ¿Cómo se administra? Como una casa. ¿A quién se atiende primero? Al enfermo, al adulto, al niño, la lonchera, el trabajo. El agua, la luz. Entonces el Perú se ha administrado con criterios urbanos. Yo soy provinciana, a mucha honra, soy tacneña y no del centro de Tacna, sino de una provincia, de un distrito chiquitito que me da una visión regional del país: una visión de indiferencia, de frustración, de abandono, que el gobierno tiene que atender. 

  

En los debates habrá de todo, pero sobre todo ataques. 

Sí, bueno, a ver. Yo ya soy toro. No ataco, me defiendo. Porque creo que la gente está harta de que estemos perdiendo el tiempo en peleas. El tema es que hay que decirle al pacto: por ustedes el Perú está de oferta y el crimen organizado ha crecido tanto que ya no tenemos control ni siquiera sobre nuestras vidas. Ya no se habla de comida, de trabajo, de sueños, ni de educación por culpa de ustedes. 

  

Pero “el pacto” tiene fuerza y poder. 

¿Cuánta fuerza tienen? ¿Quieres ser presidente con 9%? ¿De verdad? ¿Qué legitimidad tienes? Si el elector que aún no define su voto, que es más del 30%, todavía puede decidir confiar, comprometerse, trabajar por el Perú, sacarlo adelante. Yo no pido que recuperen la fe, pero por lo menos recuperemos el norte. Caminaré los primeros 10 pasos y entrego la posta, que una carrera de postas no se gana si los demás jugadores no son igual de buenos y no eres capaz de soltar la posta. Es lo que quiero.

 

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