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Cámara de Senadores y Cámara de Diputados

Las mesas codiciadas

Según la tradición, el partido de gobierno busca presidir el Congreso el primer año. Miki Torres y Cecilia Chacón serán las cartas para ambas cámaras. Contarían con votos de Obras.

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Una forma de saber quiénes aspiran a presidir las Mesas Directivas del Senado y la Cámara de Diputados es ver la Junta Preparatoria.
Fecha actualización:
05/07/2026 - 07:05
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Las conversaciones se llevaron a cabo en el comedor del Hotel Sheraton, en pleno bufé donde los comensales se calientan con su ya célebre sancochado. Allí se empezó a definir la conformación de las Mesas Directivas del Congreso bicameral.

Allí se llevó a cabo el programa de inducción para diputados y senadores electos. Tres días intensos de aprendizaje público y negociación de sobremesa. Y entre coffee breaks y almuerzos rociados, algunos nombres se fueron definiendo.

En la primera sesión de inducción se habló de política exterior, constitucionalidad y panorama económico. El ponente fue el excanciller Javier González-Olaechea, uno de los voceados para asumir el Ministerio de Relaciones Exteriores en el primer gabinete del gobierno.

Otros ponentes fueron Helder Domínguez, presidente del Tribunal Constitucional (TC); y Paul Castillo, gerente general del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), además de parlamentarios de Chile y Colombia, y expertos parlamentarios de España, Paraguay y Argentina. La sesión parecía una ponencia del Parlamento Andino. No solo por los invitados extranjeros, sino porque uno de los nombres más voceados para ser el primer ministro fue el del parlamentario andino Luis Galarreta. En cambio, el nombre más sonado para presidir el Senado es su contraparte en el fujimorismo: Miguel ‘Miki’ Torres.

 

MESAS PREPARATORIAS

Una forma de saber quiénes aspiran a presidir las Mesas Directivas del Senado y la Cámara de Diputados es ver a los miembros de la Junta Preparatoria. El pasado viernes 3 de julio, se definió la Mesa Directiva de la llamada Junta Preparatoria del Congreso bicameral. La misma está integrada por el senador y el diputado más votado del partido político con mayor votación, además de los senadores y diputados de mayor y menor edad. La preside Miki Torres (Fuerza Popular). La vicepresidenta es Cecilia Chacón (Fuerza Popular), el primer secretario es Fernando Rospigliosi (Fuerza Popular), el segundo secretario es Luis Quispe (PBG, Partido del Buen Gobierno), el tercer secretario es Alejandro Muñante (Renovación Popular) y la cuarta secretaria es Romina Uribe (PBG).

Lo de Miki Torres no es una sorpresa. Se sabe que el senador más votado quiere seguir los pasos de su padre, quien fue presidente del Congreso en 1996. Lo de Cecilia Chacón está aún negociándose, pero la meta es clara: el fujimorismo quiere presidir ambas cámaras. Y como era tradición hasta 1992, el partido de gobierno asumía la presidencia de ambas Mesas Directivas, al menos el primer año. Ante la cámara de Canal N, a la salida del Sheraton, Chacón no pudo evitar sonreír cuando dijo que asumía su rol “después de siete años de haber dejado el Parlamento, como un nuevo reto que tomo con mucha expectativa e ilusión”. Su emoción se hizo evidente. Claramente, no se refería solamente a la Junta Preparatoria.

 

MESAS MULTIPARTIDARIAS

Una tradición que no podrá volver es la de las mesas unipartidarias. Fue una norma no escrita durante los 80 debido a la inmensa popularidad de partidos de masas como el APRA y Acción Popular. Se intentó respetar infructuosamente a inicios del gobierno de Alberto Fujimori, cuando Máximo San Román (Senadores) y Víctor Paredes (Diputados) las presidieron, con la solitaria excepción del primer vicepresidente Enrique Bernales (Izquierda Socialista). Pero en 1991 el entonces joven fujimorismo perdió la presidencia de ambas cámaras. Una excusa más para justificar la cadena de decisiones que terminó en el golpe de Estado del 5 de abril de 1992.

En 1995, tras el intervalo del CCD, volvieron las mesas unipartidarias, pero a la usanza fujimorista. Y es que, si bien el partido de gobierno era aún muy popular, su autoritarismo también era innegable. Eso llegó al paroxismo en 2000, cuando la ilegítima Mesa Directiva fue también unipartidaria. Y además fue exclusivamente femenina, como para evidenciar la irónica tendencia de género del dictador.

Una revisión a la hemeroteca confirma que las mesas multipartidarias son una tradición autoimpuesta desde el regreso a la democracia en 2001. Fue una forma inteligente de consolidar consensos en tiempos de posdictadura. Y fue también una manera de sincerar la menor popularidad de esta nueva era de partidos. Un caso a estudiar es el del APRA, que sin tener mayoría en el Congreso y con pura muñeca política presidió la Mesa Directiva todo el quinquenio (2006-2011). Algo inédito e irrepetible en la historia contemporánea peruana.

 

MATEMÁTICAMENTE POSIBLE

Contagiados por la fiebre mundialista, algunos flamantes congresistas creen que es matemáticamente posible que la oposición presida una de las cámaras. La Cámara de Diputados sería la posibilidad más clara para ellos.

Sin embargo, la experiencia del fujimorismo pesa mucho. Y la tradición no escrita de que el partido de gobierno presida ambas cámaras también tiene su propia fuerza de gravedad. Bajo esa premisa, la duda sería quién acompañaría el voto de sus 41 diputados y sus 22 senadores.

En la Cámara de Diputados el trabajo tendrá que ser mayor, puesto que la izquierda tiene una supuesta mayoría. Y es supuesta, porque ha habido acercamientos de los naranjas con figuras individuales del PBG y de Obras. Los teóricos de la conspiración aseguran que el acercamiento de los Acuña al partido Obras buscaría reeditar el control del Congreso que APP y FP tuvieron durante los meses de Dina Boluarte. No es una teoría descabellada, considerando que ya el propio Ricardo Belmont ha confirmado su acercamiento con el equipo de Keiko Fujimori, acaso recordando su juego en pared con el padre en los 90.

En el Senado, la apuesta es más directa. Y las negociaciones para consolidar la candidatura de Miki Torres estarían bastante más avanzadas, a pesar de los esfuerzos de López-Chau por ser la carta opositora. Para ello, ni siquiera se necesitaría el voto perdido de Rafael López Aliaga. Todo indica que el empate de 30-30 ya se rompió.

Torres, además, presidiría el Congreso, puesto que la norma vigente estipula que el presidente del Senado asumirá ese rol durante el primer año del quinquenio. La foto está servida: Miki Torres le pondría la banda presidencial a Keiko Fujimori.

 

 

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