Hace unas semanas falleció el historiador Heraclio Bonilla, coautor con Karen Spalding de la tesis de la "independencia concedida". Un ensayo clave para comprender no solo el proceso independentista, sino sobre todo el imaginario que domina la educación peruana en torno al mismo. Un imaginario que incluso influye en la política actual, como vimos con la elección de Pedro Castillo.
La visión desencantada del marxista Heraclio Bonilla apareció en los 70, en pleno velasquismo. Y sustentaba cómo los criollos peruanos no habían estado muy interesados en la emancipación del país. La independencia, según esta tesis, vino básicamente de fuera. Y fue impuesta por ejércitos de criollos extranjeros, notoriamente comandados por San Martín y Bolívar. Una tesis polémica, pero muy relevante para comprender las narrativas dominantes en la política peruana.
Basta una mirada a la historiografía para confirmar que el Perú carece de héroes militares del peso de los libertadores extranjeros. Antes, la generación de Pablo Macera intentó reivindicar a Túpac Amaru como antecedente y, luego, Velasco lo elevó de categoría, forzando el relato de un primer grito independentista.
Sin embargo, una mirada bicentenaria de todo el proceso independentista debería abarcar no solo a los héroes militares, sino también a la resistencia civil y a los intelectuales que concibieron la independencia. Perú tuvo los antecedentes de los hermanos Angulo y Francisco de Zela. Pero sobre todo, tuvo a los próceres que sembraron las ideas, como Juan Pablo Vizcardo y Guzmán.
La tesis de Bonilla debe complementarse con la antítesis de historiadores como José Agustín de la Puente Candamo, Raúl Porras Barrenechea y Scarlett O’Phelan, para lograr alcanzar la síntesis. Solo así se podrá comprender la independencia concedida y concebida.