Cada año, el Ejecutivo destina presupuesto para el gasto público, que tiene como fin garantizar el acceso a educación, salud y seguridad ciudadana de calidad, así como proveer servicios que permitan atender la necesidad de fluido eléctrico o contar con sistemas de alcantarillado para hacerle frente a las lluvias. Este dinero, que sirve también para construir colegios, comisarías, carreteras, hospitales, parques, está siendo usando en ingentes cantidades para alimentar la corrupción.