Por estos días, Roberto Sánchez intenta, con poco éxito, suavizar su discurso radical en busca de votos. Ya no se luce junto a Antauro Humala, su visible e incondicional socio político en primera vuelta, de quien ahora pretende desmarcarse. También en busca de votos, ya no habla de su terrorífico plan económico y sus deseos de sacar del BCR a Julio Velarde. Pero en lo que sigue reafirmándose el candidato de Juntos Por el Perú (JPP) es en su propuesta de convocar a una asamblea constituyente para elaborar una nueva Constitución Política.
De siete postulantes, solo dos superaron la evaluación de conocimientos para continuar en carrera por la jefatura de la Oficina Nacional de Procesos Electorales.
Una bandera de campaña que enarboló en Bolivia, el expresidente Evo Morales, con quien, coincidentemente, Sánchez mantiene una estrecha relación política desde hace varios años.
La Asamblea Constituyente fue un pretexto para que Morales y su partido MAS le sacaran la vuelta a la Carta Magna, impusieran la reelección indefinida y terminaran quedándose 13 años y nueve meses en el poder. Bolivia vivió una crisis social en torno a esta asamblea. Se realizaron marchas y bloqueos para presionar al Congreso a aprobar la ley que convocaba al foro constituyente. En el proceso, además, se registraron protestas violentas y enfrentamientos que terminaron con siete fallecidos y centenares de heridos.
El agotamiento del modelo estatista de Evo Morales llevó a Bolivia a una fuerte crisis económica y a una convulsión social que obligó al presidente a renunciar y huir del país, en medio de denuncias de fraude electoral por pretender prolongar su mandato a través de una tercera reelección.
La propuesta de Sánchez reivindica las pretensiones de Morales. El boliviano ofrecía “refundar el país”, el de JPP promete “reformar el Estado”.
Lo cierto es que, así como, en su momento, no dudó en elogiar públicamente a Antauro Humala, llamarlo “líder del pueblo” y hasta vivar por él en un evento etnocacerista, el hoy candidato presidencial tampoco escondió su respeto por el hoy prófugo Morales.
En marzo de 2025, Sánchez, abandonó sus obligaciones congresales para viajar hasta el Chapare, en Cochabamba, donde Morales lanzó su candidatura presidencial, pese a que se encontraba inhabilitado por la justicia. Un encuentro que reafirmó los lazos políticos con la agrupación evista. Se unió así a una alianza regional en respaldo de quien pretendía regresar rápidamente al poder.
En el evento el legislador de JPP tomó la palabra y llamó “comandante” a su aliado, también expresó públicamente su deseo de verlo retornar a la presidencia.
En su discurso, además, apeló a una retórica indigenista y reivindicó la figura del golpista Pedro Castillo como víctima del racismo, culpó a la Policía y al Ejército por las muertes ocurridas tras el fallido golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022, y tendió puentes simbólicos entre ambos países bajo el argumento de una historia y un destino compartidos.
Morales, por ese entonces, ya tenía una orden de detención por el delito de trata de personas. En la segunda vuelta electoral de 2021 mostró su respaldo a Pedro Castillo, que hoy cumple prisión. La presencia de Sánchez y su apoyo a Evo buscaba que el hoy oculto expresidente boliviano lo respalde en su proyecto político de 2026.
Pero no fue la única vez que Sánchez dejó el Congreso para estar al lado de su aliado político. Meses después, en mayo, viajó a La Paz para participar en una movilización en respaldo a la candidatura del expresidente y en la que se exigía que se le inscriba ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE).
Ese día, el aspirante de JPP, que llegó hasta la capital boliviana invitado por el senador del MAS, Luis Adolfo Robles, lanzó un “jallalla, Evo”, una palabra quechua-aimara que en castellano equivale a “viva”, al final de su alocución.
“INSPIRACIÓN IDEOLÓGICA”
Para el analista político César Campos, Morales, al igual que Castillo y Humala, son inspiración ideológica para Sánchez y sigue sus hojas de ruta, por lo que será complicado desmarcarse de ellos.
“Sánchez tiene la misma hoja de ruta, no solo de Pedro Castillo sino también en algún momento de Vladimir Cerrón, con todos los que ha estado juntos en los últimos años, Y va a ser muy difícil que se desprenda de esos compromisos porque en realidad tanto Evo Morales como el caso de Antauro Humala y todos ellos son su inspiración ideológica”, indicó el analista en conversación con Perú21.
Y mientras en sus mítines continúa ofreciendo una nueva Constitución, Sánchez reconoce que se necesita mucho consenso para convocar la asamblea constituyente que tanto promete, y abriga la esperanza de que se recupere el derecho al referéndum para consultarle al pueblo, tal como hizo Morales.
Campos considera que la falta de consenso en el Congreso no es un limitante para ejecutar los planes de JPP.
“Van a decir que eso corresponde a una decisión del pueblo, que lo diga el pueblo y lo harán plebiscitariamente, como la hacen la mayoría de los dictadores y empujarán a una consulta popular para ver si se quiere una nueva Constitución. Por supuesto la mayoría le diría que sí, que habría que hacer muchos cambios. Y lo va a lograr igual que Morales, que Maduro, que Ortega en Nicaragua. Eso no me cabe duda”, explicó.
Campos tampoco descarta que sea a través de las protestas ciudadanas que se impulse esta convocatoria: “Somos una sociedad trazada por la informalidad, la falta de identidades; es una situación muy compleja”, subrayó.
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