Una consecuencia del caso Cocteles es el miedo de muchos empresarios a financiar campañas políticas. Gracias a José Domingo Pérez y el Equipo Especial Lava Jato, el financiamiento privado ha sido satanizado. Y como hay tantos candidatos, muchos ya se están quejando porque nadie los está apoyando. Los pocos empresarios valientes que apoquinan no quieren dar donaciones. Prefieren financiar alguna encuesta de dudosa credibilidad, cubrir la logística o pagarle directamente a algún asesor. En consecuencia, la crisis del financiamiento privado le ha abierto la puerta a la corrupta franja electoral y a las economías ilegales, sobre todo en esa tierra de nadie que es la minería ilegal, donde nadie fiscaliza.
Quizás, por eso, en términos económicos, estamos viendo una campaña presidencial tremendamente desigual. Los únicos candidatos que están gastando ingentes recursos son los que cuentan con espalda financiera. Sobre todo quienes tienen más patrimonio: José Luna, César Acuña, Rafael López Aliaga y un corto etcétera. En la orilla opuesta a esta plutocracia, se encuentran los candidatos que ya tiraron la toalla. Al menos una decena de aspirantes sabe que ya no tiene oportunidades. Según dicen, no tienen recursos, ni contactos, ni chances. Algunos incluso han dejado de hacer campaña. En ese grupo están los suicidas; los que sabiendo que no tienen nada que perder, van a usar la única bala de plata que les queda para negociar algo a cambio de algún puesto o beneficio. Esa bala de plata es su participación en los debates presidenciales. Acaso la última oportunidad que tienen para ser inmortalizados en TikTok. Y se harán famosos inmolándose contra el oponente de turno.
EL CASO ‘POPY’
El monólogo de Fernando Olivera fue una mezcla de meme y performance. Corrían las elecciones presidenciales de 2016. Sabiéndose derrotado en las urnas y con su bestia negra al frente, Olivera decidió omitir sus propuestas y guardar su plan de gobierno. Dedicó el poco tiempo que tenía para criticar a Alan García. García se encontró en una encrucijada. Si respondía, perdía tiempo valioso. Si no lo hacía, concedía los ataques. Fiel a su ego colosal, eligió morir de pie, quizás porque consideró que no debía rebajarse. Y fue así como ‘Popy’ se convirtió en un meme, viralizando su soliloquio en todos los medios, redes sociales y hasta polos. Antes de desaparecer de la carrera electoral, Olivera se paseó por marchas y plazas recibiendo la simpatía del electorado más joven, digitalizado y ‘chonguero’. No le sumó demasiado, electoralmente hablando, pero le dio una segunda vida digital en las redes sociales y en la mente de los centennials que no lo conocían. El mantra es simple: lo importante del debate es que te recuerden, sobre todo si ya no tienes nada que perder.
EL CASO SANTOS
El 2021, Rafael Santos repitió la jugada. El exalcalde de Pueblo Libre no se dedicó a hablar de sus propuestas ni de su plan de gobierno. El candidato del partido PPS (Perú Patria Segura) utilizó sus intervenciones en el debate para atacar a Yonhy Lescano (Acción Popular), Daniel Salaverry (Somos Perú) y Julio Guzmán (Partido Morado). Los tres denunciaron que Santos trabajaba para Rafael López Aliaga (Renovación Popular), quien fue el quinto candidato del grupo y el único en no ser mencionado. Santos lo negó todo. Pero al año siguiente, fue candidato a gobernador regional de Lima por Renovación Popular.
LOS BLANCOS FÁCILES
Una mirada al cronograma de debates evidencia quién golpeará a quién. Serán dos jornadas y seis fechas. El 23 de marzo habrá cuatro grupos. En el grupo 2, Lescano podría arremeter contra Carlos Álvarez, jugando en pared con el también zurdo López-Chau. Luego, en el segundo tiempo, Lescano podría repetir el plato frente al exalcalde López Aliaga. En el grupo 3, es fácil apostar a que Olivera hará un monólogo contra César Acuña, con Wolfgang Grozo de testigo. En el grupo 4 estarán José Wiliams, Rafael López Aliaga y Álex González. Y es seguro que el ‘helicóptero’ busque estrellarse contra ‘Porky’, que es un blanco fácil (valga la redundancia). Después de todo, ya se hizo conocido anteriormente por frases tan memorables como “drones contra los ladrones” y “soy González, quien cuida tu casa cuando tú sales”. Un caso especial podría ser Carlos Álvarez, quien a pesar de aparecer en las encuestas podría innovar disfrazándose de César Acuña en el segundo tiempo. Otros con espíritu de troll podrían ser Charlie Carrasco, Rosario Fernández, Paul Jaimes, Ricardo Belmont, Antonio Ortiz y Ronald Atencio. Advertidos están.