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Presidente del directorio de Apoyo Consultoría

Gianfranco Castagnola: "Tenemos claro que no podemos darnos el lujo de perder cinco años más”

Analizando el mapa electoral de la primera vuelta, estudia los escenarios de la segunda. Alerta sobre los riesgos del populismo, sostiene que falta gestión más que leyes en el Estado, advierte sobre el costo de oportunidad y el rol clave de Nieto para inclinar la balanza, y critica el despilfarro en Petroperú.  

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GESTOS Y GESTIÓN. Prevé un escenario dividido en el Congreso. Castagnola confía en la falta de mayoría de la izquierda y el quorum que podría lograr la derecha.
Fecha actualización:
03/05/2026 - 07:05
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¿Cuál es su diagnóstico de segunda vuelta?

A nivel empresarial, los resultados de la segunda vuelta han causado un poco de sorpresa. Entre diciembre y febrero, la mayoría de empresarios que estamos en Apoyo Consultoría creíamos que la segunda vuelta sería entre dos candidatos de derecha. Y ahora tenemos un resultado donde hay una candidata de centroderecha y un candidato de izquierda dura. Creo que ese escenario no estaba tan bien mapeado o previsto. Y es un escenario binario en términos económicos. No es que uno sea un poco más o un poco menos que el otro, de centro o centroderecha. Es muy binario. Y eso genera, indudablemente, un grado de preocupación.

 

Ya tuvimos un lustro perdido.

Lo que tenemos claro es que no podemos darnos el lujo de perder cinco años más. En el periodo 2021-2026 no solo no avanzamos, sino que retrocedimos en todo lo que compete a la institucionalidad política y al funcionamiento del Estado. Eso partió del gobierno que elegimos en 2021. Entonces, en los gobiernos que hemos tenido en estos cinco años, pero que finalmente son uno solo, parece que el lema hubiera sido “para qué hacer las cosas bien si las puedo hacer mal”. Tuvimos dos años y pico de Castillo con una extrema incompetencia y una extendida corrupción, coronada por un fallido golpe de Estado. El gobierno del periodo de Dina Boluarte fue muy mediocre y con un liderazgo frívolo.

 

¿Y el caso de José María Balcázar?

Ahora tenemos algo que creo que nunca habíamos visto. No pareciera que hubiera gobierno. Si tú entiendes el gobierno como el ejercicio del poder político en un Estado para dirigir y administrar la sociedad, eso no ocurre. Hay un presidente que no preside, no decide, no marca agenda y cada vez que habla nos mete en problemas, como con la compra de los aviones, o nos genera vergüenza, como con el comentario de los judíos en la Segunda Guerra Mundial. Hay unos cuantos ministros y funcionarios que se esmeran y tratan de sacar algo adelante, pero son esfuerzos aislados y casi heroicos. Han sido años perdidos de muy malos gobiernos.

 

Mientras la inseguridad sigue causando estragos.

Mira, el principal problema para la población es la inseguridad. Y hemos tenido 18 ministros del Interior. Si lo quieres ver en términos empresariales, no creo que una empresa sobreviva con 18 gerentes generales en cinco años. Entonces, creo que es un gobierno sin legado. Y eso es triste para el país. Creo que hay mucha preocupación porque, en el caso del candidato Roberto Sánchez, como que esta película ya la hemos visto, ¿no? Y ya la hemos visto en el periodo 2021-2022 con Pedro Castillo.

 

Ya vimos esta película. ¿Podemos cambiar el final?

Hay cosas que hemos aprendido. Evidentemente, puede generar cierto alivio el hecho de que Roberto Sánchez, si ganara, no controla el Congreso. Tiene una minoría total y absoluta en el Congreso y esto limitaría su margen de acción para cosas drásticas.

 

No tiene mayoría, pero puede tener ‘niños’.

Además, con Pedro Castillo aprendimos que desde el Ejecutivo se puede hacer mucho daño a la economía y a la ciudadanía. En el Ejecutivo hay normas y regulaciones que solo dependen del propio Ejecutivo. Todo depende de la gestión. Y la gente de Pedro Castillo y Roberto Sánchez ha demostrado ser pésimos gestores. No solo tienen malas ideas. Parece que no han aprendido en economía de experiencias como Bolivia y Venezuela, y siguen anclados a la idiosincrasia de los años 60 y 70. Sino que también regulan mal. Recordemos los temas laborales en el gobierno de Castillo. Y sobre todo administran muy mal el Estado. En el gobierno de Castillo pasaron cosas de locura. El papelón de estos cuatro ministros de Agricultura que fueron incapaces de comprar fertilizantes, la mafia que penetró los pasaportes, el puente Santa Rosa, que no se avanzó, y terminamos con el aeropuerto nuevo, pero con una entrada de cuarto mundo, el deterioro de salud y de los colegios públicos, las malas señales que le dio la primera ministra Mirtha Vásquez a la minería… Se puede hacer mucho daño a la economía y los ciudadanos desde el Ejecutivo sin necesidad de pasar por el Congreso. Y esto también lo hemos aprendido.

 

La falta de mayoría es la excusa perfecta para la Asamblea Constituyente.

Salvo que rompa el orden constitucional, no podría progresar. Puede tratar de hacer cosas, pero tendría que romper el orden constitucional para impulsar su agenda más radical. Si sumamos Fuerza Popular, Renovación Popular y el Partido del Buen Gobierno, creo que hay una mayoría ahí. No veo a esos partidos siendo comprados.

 

¿Ve al Partido del Buen Gobierno con la derecha? Nieto no ha tenido muchos gestos hacia Fujimori.

Desconozco lo que piensa Jorge Nieto en este momento. Solo lo he visto en entrevistas y creo que está esperando jugar algún rol importante. Su rol va a ser clave. Yo recuerdo una entrevista donde marcó en el ámbito económico una clara diferencia con el candidato López-Chau. Si ha marcado una clara diferencia con López-Chau, implica que en materia económica tiene una diferencia aún mayor con el candidato Sánchez. Y esperaría que sea consecuente con ello.

 

Si bien no hay una mayoría de izquierda en el Parlamento, hay un escenario de bloqueo de ambos lados, gane quien gane. Más años perdidos.

Sí, pero creo que, si bien el Perú necesita algunas mejoras en el marco normativo, creo que un gobierno de centroderecha o de derecha podría lograr algunas mayorías con alguna gente de centro. Pero sobre todo lo que el Perú necesita es gestión. Necesita un Poder Ejecutivo que haga que el país funcione, que haga que se solucionen los problemas de la población que están absolutamente olvidados por los últimos gobiernos. Hay temor por un gobierno que ya hemos visto y fue un desastre. En estos cinco años el país retrocedió en todos los aspectos. La economía avanzó porque es lo único que resistió, pero tanto la institucionalidad política como el funcionamiento del Estado continuaron degradándose a niveles que no hubiéramos pensado ver. Tenemos un Estado que no soluciona ningún problema de la población.

 

¿Cuál es el diagnóstico del mapa electoral?

Hay dos grandes problemas en el país. Para la costa, desde Tumbes hasta Ica, pasando por Lima, el principal problema es el de inseguridad y orden. Hay una demanda de seguridad y orden que la encarnan los partidos de derecha. Y por eso han ganado en estas regiones. Mientras que en la sierra norte y sierra sur, donde han ganado el candidato Sánchez y otras fuerzas de izquierda, hay una demanda por más Estado y un voto de protesta contra Lima. La ausencia de servicios básicos se puede suplir finalmente por el sector privado en las grandes ciudades de la costa. Con un gran esfuerzo económico la gente los puede comprar. Pero esto no necesariamente existe en la sierra sur y en la sierra norte. Ese es un reclamo a Lima.

 

A pesar de la regionalización que empezó en 2004.

Es un reclamo parcialmente equivocado, porque los gobiernos regionales y locales que eligen esas propias regiones son, en buena medida, responsables de la ineficacia del gasto público. Mira, entre el año 2021 y 2026, los ingresos del Estado han aumentado en 40%. Es un montón. ¿Qué servicio sientes que haya mejorado en un equivalente al 40%? Ninguno. Han empeorado más bien. Esto es por el deterioro de la institución política. Cuando la política se deteriora a los niveles en los que ha ocurrido en el Perú, afecta el funcionamiento del Estado. Empieza, por ejemplo, la repartija con gente muy mediocre asumiendo carteras clave como Salud y Energía y Minas. Y esto se monta sobre una descentralización fallida. Entonces, el Estado colapsa. Esta rotación de ministros… Tienes 8, 10 o 12 ministros en cinco años, que cambian a su vez viceministros y directores generales. Todo se paraliza y tiene que volver a partir de cero. En menos de cinco meses hemos tenido tres jefes de migraciones. ¿Qué proyecto tecnológico puedes implementar en migraciones para facilitarle la vida a la gente? Eso ocurre en todo el Estado. Una buena gestión pública es lo primero que yo le pediría a un siguiente gobierno.

 

“HAY UNA INDOLENCIA TOTAL”

 

Estamos sobrelegislados y sobrediagnosticados.

Exacto. Muchos políticos creen que con una ley se arregla todo. En verdad, si tenemos leyes al 70% de lo óptimo, hay que ponerse a trabajar y hacer que la cosa funcione. ¿Cuántas leyes más se necesitan para mejorar el tema de seguridad? ¿Cuánto es una buena gestión de la Policía Nacional que parte del ministro del Interior? Porque aquí hay un tema importante: los ministros importan. Los liderazgos importan, tanto en el sector público como en el privado. Un buen ministro del Interior con un mandato que dure puede hacer cambios importantes en la seguridad. Hay mucho de gestión.

 

El Estado cada vez es más grande y se paga mejor.

Sí, increíblemente. En estos cinco años las remuneraciones han aumentado como en 50% en el Estado. El Estado hoy día paga mejor que el sector privado. Hay una indolencia total y absoluta en la administración.

 

¿Habrá más populismo? Sobre todo con Sánchez, pero también con Fujimori.

En este quinquenio nadie salva su responsabilidad respecto de todo este retroceso que estamos hablando. Todas las fuerzas políticas que intervinieron en el Congreso, y mucho más las que estuvieron en el Ejecutivo, son responsables de estos cinco años perdidos, donde incluso hemos retrocedido en casi todos los ámbitos que competen al bienestar de la población. Fuerza Popular ha votado más de una vez por normas populistas. Igual Renovación Popular y la mayoría de partidos representados en el Congreso. Ese populismo nos va a pasar una factura fiscal muy grande. Un ejemplo: el aumento de pensiones a los maestros que ha sido ya aprobado por el Congreso, pero no ha sido implementado, nos va a costar S/8,000 millones al año. Si gana Fuerza Popular, yo espero que una de las primeras medidas que tome sea regresar al Tribunal Constitucional a retar todas estas medidas de gasto fiscal tan perniciosas. Están comprometiendo uno de los fundamentos macroeconómicos más importantes del país, que era la responsabilidad fiscal.

 

¿Cómo explicar Petroperú?

Hemos perdido hace tiempo el costo de oportunidad, uno de los conceptos más importantes en economía. Lo que tú gastas en una cosa no lo puedes gastar en otra. Lo estamos viendo en todos estos temas. Y lo vemos en Petroperú. Es indignante este continuo despilfarro de recursos que increíblemente no acarrea consecuencias. Hasta ahora este proyecto ha costado S/25,000 millones, entre aportes de capital, garantías y préstamos. Y lo que subleva es el desparpajo con el que sus funcionarios siguen pidiendo dinero al tesoro sin ponerse rojos. Y a cambio de nada. Cero compromiso de ajustes, cero compromiso de venta de activos, cero compromiso de reestructuración. Han perdido totalmente la vergüenza. Sus trabajadores siguen viviendo la gran vida, gozando de gollerías y clubes. Hasta reclamaron participación en utilidades de una empresa que es insolvente. Han pedido US$2,000 millones más. En total, sumaría US$9,500 millones. Eso es lo que cuesta la nueva Carretera Central. Esta autopista de cuatro carriles, dos de ida y dos de regreso, esta megaobra que conectaría la sierra central con Lima. Ese es el costo de oportunidad de Petroperú. 

 

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ONPE. “Ejemplo de degradación del Estado”, dice Gianfranco Castagnola.

 

 

“La ONPE colapsó con una incompetencia que afectó el proceso electoral”

 

Gestionamos mal. La ONPE es un ejemplo.

Lo que mencionas es un ejemplo de esta degradación del Estado. La ONPE, en el pasado, casi siempre hizo elecciones razonablemente bien organizadas. Más allá de algunos temas de la segunda vuelta pasada que son discutibles, en general se organizaban bien las elecciones. Ahora la ONPE colapsó con un grado de incompetencia que afectó el proceso electoral. Sea cual sea el resultado, va a haber una parte de la población que cree, como lo muestran las encuestas de Ipsos publicadas en Perú21, que algo malo ha ocurrido, independientemente de que haya ocurrido o no. Ya habrá investigaciones.

Incompetencia hubo. Y corrupción también.

Por lo menos, un altísimo nivel de incompetencia donde hemos gastado decenas de millones de soles en equipos tecnológicos que no fueron utilizados. Hay que revisar la manera cómo se nombran determinados cargos públicos. El Rebagliati hace 15 años era ejemplar, era una de las joyitas de Essalud. Hoy es un desastre.

 

 

 

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