El empresario llama la atención sobre la anemia para que el nuevo gobierno tome nota.
La anemia puede traerse abajo la educación, salud y economía.
Sí. No va a haber salud ni educación si en el país casi cuatro de cada 10 niños tienen anemia. Hay 42% según el método tradicional de cálculo. Hay un método de la OMS que lo baja al 35%. Pero hay zonas donde es más alto. Por eso decidimos trabajar ese tema. Y queremos compartir lo aprendido.
¿Es un problema cultural?
Sí, es totalmente cultural. Hay un desconocimiento grande. Hemos hecho varias encuestas. El 70% de las mamás en Ate o San Juan de Lurigancho te van a decir que han escuchado sobre la anemia. Han escuchado la palabra, pero eso no significa que sepan cuáles son las consecuencias. Hemos hecho 26 mil tamizajes, principalmente en Lima, Ica y Pisco. Y allí un nutricionista le decía a la mamá qué tenía que hacer.
¿Qué conclusiones hay?
La preocupación más grande de las mamas sobre la anemia es cuando el niño va a entrar al colegio. Porque muchas veces el colegio les pide la prueba de hemoglobina. Y ahí recién tienen conciencia de que quizá el niño no va a entender bien. Es un problema cultural, porque hay un desconocimiento de que el problema se genera antes. Los bebés nacen con un cerebro que es el 25% del tamaño final. Y al año, el cerebro está entre 65 % y 70%. En un año, el cerebro se multiplica por 2.5, casi por 3 veces.
Todo el desarrollo va al cerebro. Y si en esos meses no se nutre bien, ese cerebro ya no se recupera.
No se recupera. Casi el 50% de la alimentación del bebé se dedica a desarrollar todas las conexiones neuronales del cerebro. Entonces, si esa alimentación es mala, el cerebro no se va a desarrollar. Vas a tener un hijo con poca capacidad de inteligencia. No dejes que se afecte el cerebro de tu hijo. Necesitamos que las madres gestantes entiendan qué es la anemia. Sobre todo de los seis a doce meses. Porque los primeros seis meses la cosa funciona bastante bien con la leche materna. Pero luego, de los seis meses a los doce meses, comenzamos a darle papilla, puro carbohidrato. Y eso genera una anemia profunda que afecta al cerebro.
Somos reactivos. No priorizamos la prevención. Y como no hay síntomas visibles, se reacciona cuando lloran. Si no está flaco, creen que no tiene anemia.
Exactamente. No hay síntomas. Es invisible la anemia, salvo en casos extremos. Es cultural. Hemos concluido que hay cinco reglas de oro. La primera es crear conciencia. La madre gestante debe asegurarse de que su bebé no tenga anemia, para que cuando crezca sea potente, sano y creativo. Al papá hay que decirle ‘¿quieres que tu hijo sea futbolista? Asegúrate de que tu bebé no tenga anemia’. Lo importante es que el bebé esté bien. La segunda regla es el acceso al tamizaje. Nosotros estamos facilitando, pero el Estado debe hacer lo suyo.
¿Y cómo han sacado a los bebés de la anemia?
Con nutrición. Con una papilla nutritiva enriquecida que ha ganado premios. Se llama Evands. Lo desarrolló una señora maravillosa, la abogada Evelyn Ramos, de Huánuco. El Ministerio de Salud (Minsa) le da al bebé el sulfato ferroso. Lo llamamos “sulfato horroroso”, porque genera estreñimiento y dolor, el hijo llora y como la mamá se angustia y no quiere verlo así, deja de dárselo. Hay otras medicinas que podría cambiar el Minsa, pero no se anima a cambiarlas, no sé por qué.
¿Y las “chispitas” o multimicronutrientes?
Las mamás lo botan. Yo he estado con distintos funcionarios y ellos saben. Ellos han visto cómo la mamá no sigue dando el “sulfato horroroso”. El tercer punto es la educación nutricional. Hablamos de las soluciones que puede haber según dónde estén. Porque la disponibilidad de los productos varía según las zonas.
¿Dónde hay más anemia? Hay hasta en San Isidro.
Las dos regiones con niveles más altos de anemia son Puno y Loreto. Y por distintas causas. El caso de Loreto y la selva en general es por la calidad del agua. La anemia es un problema cultural, no solo de pobreza. En la pobreza, los niveles de anemia son más altos, sí. Pero en los sectores medios y altos también hay anemia. No hay cero anemia. Se come mal.
Creemos que comemos bien por la buena cocina. Pero es pura guarnición.
Así es. ‘Qué rico ese arrocito que me he comido’. Y el pollo es muy bueno, pero mejor es la carne roja. Si vas a comer pollo, come hígado de pollo. La sangrecita funciona muy bien como un complemento. Las habas, las lentejas… hay alimentos que compartimos en nuestras redes. Esas son las cuatro reglas fundamentales, y la otra es la conexión y el cuidado integral con el bebé.
¿Cómo podría el sector privado ayudar al gobierno entrante?
Peruanos por Peruanos trabaja en cuatro distritos en Ica. Tengo la convicción de que la presidenta va a hacer un trabajo respecto a esto. Creo que hay que focalizarnos en los bebés menores de 12 meses. El sector privado, junto con el Estado, puede ayudar a que esto se acelere. Se acaba de aprobar el mecanismo de Servicios por Impuestos, bajo el mecanismo de las Obras por Impuestos (OXI). Imagínate que saquemos a los bebés de 6 a 12 meses de la anemia, ayudando a la posta del Minsa y con la municipalidad, conectando con Servicios por Impuestos, llegamos a todo el país. En un año los sacamos. Sería un excelente logro. Cambiemos el país.
FRASES
“Gracias a algunas empresas estamos en cuatro distritos de Ica: Independencia, con Aceros Arequipa; San José de los Molinos, con Agrícola Don Ricardo; Santiago, con Agrícola Beta; Campos del Sur, con Coexa; y Parcona, con El Pedregal”.
“En Loreto, el porcentaje de niños muertos menores de cinco años ha sido más alto que en el resto del Perú. Y es porque toman agua del río, con componentes dañinos. El nivel de porcentaje de bebés con infecciones y problemas estomacales es enorme. Tenemos que darle mejor calidad de agua a la gente”.