El Estado dice que no hay recursos para la Beca Generación del Bicentenario. Sin embargo, sí hay recursos para aumentarles la pensión a los docentes del magisterio con la Ley 32581. En suma, vamos a castigar a los buenos alumnos y premiar a los malos profesores.
Porque si los estudiantes postulan a universidades de afuera es, básicamente, para escapar de la pésima educación pública nacional. Y en lugar de cambiar ese círculo vicioso nefasto, lo que estamos haciendo es reforzarlo.
No hay dinero para becas. Pero sí hay recursos para Petroperú, por ejemplo. Y también para repartir dinero mediante leyes populistas aprobadas por el actual Congreso. Como por ejemplo, esta ley que aumenta la pensión a docentes cesantes y jubilados, una iniciativa de la congresista de izquierda Flor Pablo que va a impactar en la ya golpeada caja fiscal. Y que genera una especie de ‘cédula viva’ entre el magisterio, una entidad poderosa que no sabe elevar el nivel educativo de nuestros alumnos, pero sí sabe hacer lobby en el Congreso. Y que tiene una fuerte representación política en la actual elección presidencial.
No se trata de no aumentar la pensión de los maestros. Se trata de ser coherente. Es decir, de pedirles evaluaciones y meritocracia. En suma, de exigirle al magisterio una mejor educación. Quitarles recursos a los buenos alumnos y dárselos a los malos profesores dice mucho de una educación pública desastrosa. Y también dice mucho de un magisterio que se ha dedicado a hacer política en lugar de educar. Las consecuencias se prolongan en un electorado poco informado que vota por los representantes de esa misma mala educación. Y, así, el círculo vicioso se prolonga. Ya que vamos a cometer esta injusta atrocidad, lo mínimo que deberíamos exigir es meritocracia.