El glamour de las redes sociales y la vida de ensueño en destinos exóticos se desvanecieron en los pasillos del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Jimena Uriarte y Alexandra Salvatierra, dos jóvenes influencers de 22 años seguidas, fueron detenidas tras descubrirse que su verdadera "colaboración" era con una red internacional de narcotráfico.
Renzo Huamanchumo Castillo confirmó que su esposa, Rosa Carolina Chirinos Zambrano, recuperó la libertad tras permanecer detenida desde septiembre de 2024.
Lo que vendían como un viaje soñado a Bali, Indonesia, resultó ser una operación de transporte ilícito de sustancias que hoy las tiene bajo mandato de prisión preventiva por 18 meses.
El "camuflaje" que las delató
La captura, ejecutada por agentes del Grupo Terna y la Dirandro, puso fin a un seguimiento de más de una semana. Las jóvenes llegaron a la terminal aérea con una indumentaria difícil de ignorar: vestían buzos, calzado y accesorios completamente rosados, a juego con las maletas que transportaban.
"Parecían las protagonistas de la película ¿Dónde están las rubias?", comentó el Coronel PNP Richard Noriega, Jefe de la Divitid-Dirandro, a Cuarto Poder. Sin embargo, lejos de pasar desapercibidas, su vestimenta peculiar encendió las alarmas de los investigadores.
Chats, maletas entregadas y 3 kilos de droga
La investigación fiscal, liderada por el fiscal adjunto Pako Grajeda, reveló que las jóvenes no eligieron su equipaje. Las maletas rosadas les fueron entregadas horas antes del vuelo con la mercancía ya camuflada.
Chats hallados en sus celulares confirman que ambas sabían exactamente lo que hacían, coordinando horarios y logística como una rutina más.
Al momento de la inspección, los agentes hallaron aproximadamente 3 kilos de sustancias ilícitas, incluyendo la droga de moda conocida como 'Tusi'. El destino final era Indonesia, un mercado donde un solo kilo de estas sustancias puede superar los 180 mil dólares.
Una red detrás de los "filtros"
Las cámaras de seguridad registraron el momento en que un sujeto bajó del vehículo que las llevó al aeropuerto, cargó las maletas y hasta grabó con su celular el ingreso de las jóvenes a la zona de embarque.
Esa grabación era la "prueba de fe" para los líderes de la organización de que la inversión estaba en ruta.
Alexandra Salvatierra ya contaba con un historial migratorio sospechoso, con viajes previos a Holanda, Panamá y Colombia. Las autoridades sospechan que esta no era su primera incursión en el transporte de sustancias.
Hoy, la policía busca a los captadores que financiaron pasaportes, hoteles y boletos aéreos de estas jóvenes que, según la fiscalía, utilizaron su "aparente inocencia" como fachada.
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