Lo cierto es que la mañana de aquel día, Jara Ramírez se asestó un balazo en la sien en el cuarto asignado a los policías de la División de Seguridad de Penales (Divsepen), encargados del resguardo de la carceleta del Poder Judicial, en el centro de Lima, donde pernoctaba por un tema de seguridad.