El accidente cerebrovascular (ACV) o derrame cerebral representa una emergencia de salud donde el factor tiempo es crucial. Por cada minuto que el cerebro permanece sin flujo sanguíneo adecuado, mueren alrededor de dos millones de neuronas. Esta patología, que hoy afecta a más de 93.8 millones de personas a nivel mundial como tercera causa de muerte y discapacidad, registra un panorama preocupante en el Perú: es la segunda causa de deceso y se prevé que para el año 2035 las muertes anuales escalen a 91,412, un incremento drástico frente a las 33,065 muertes reportadas en el 2020.
Ante este escenario, la detección oportuna de la sintomatología resulta determinante. "Tratar a un paciente dentro de los primeros 30 minutos de iniciado el evento no es lo mismo que atenderlo ocho o doce horas después; a mayor demora, mayores serán las secuelas", advierte el doctor Manuel Moquillaza, neurólogo intervencionista.
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¿Cómo se desencadena un ACV?
Aunque suele presentarse de forma intempestiva, el especialista precisa que el ACV está estrechamente ligado a condiciones prevenibles y controlables.
El detonante principal es la hipertensión arterial, seguida de afecciones como la diabetes mellitus, el colesterol elevado, la obesidad y el consumo de tabaco.
A estos se suman trastornos del ritmo cardíaco como la fibrilación auricular, que propicia la formación de coágulos sanguíneos, además del sedentarismo, la ingesta de alcohol, la mala alimentación y el estrés prolongado.
Tipos de ACV, síntomas y alternativas de tratamiento
Para brindar la atención médica correcta, es indispensable identificar qué tipo de derrame se está produciendo:
ACV Isquémico (87% de los casos)
Ocurre debido a la obstrucción de una arteria cerebral por un coágulo, lo que interrumpe el paso de sangre.
Sintomatología de alerta: En el 85% de los casos se manifiesta con al menos una de estas señales:
- Trastorno del habla: Dificultad o arrastre de palabras, similar al estado de ebriedad.
- Debilidad corporal: Pérdida de fuerza o adormecimiento repentino en un solo lado del cuerpo (brazo y pierna).
- Asimetría facial: Desviación o caída brusca de un lado del rostro.
- Otros signos: Pérdida súbita del equilibrio, mareo severo o visión doble.
Tratamientos disponibles
- Trombólisis endovenosa: Fármaco administrado por vía intravenosa para disolver el coágulo en ventanas de tiempo específicas.
- Trombectomía mecánica: Procedimiento endovascular avanzado en el que se ingresa por las arterias para extraer directamente la obstrucción. En casos seleccionados con imágenes especializadas, puede aplicarse hasta 24 horas después.
ACV Hemorrágico (13% de los casos)
Se desencadena por la ruptura de una arteria que provoca un sangrado interno en el tejido cerebral.
- Sintomatología de alerta: Se caracteriza por un dolor de cabeza repentino e intempestivo de gran intensidad que no cede con analgésicos comunes, acompañado de náuseas, vómitos y pérdida progresiva del estado de conciencia, que puede derivar en coma.
- Tratamientos disponibles: Se prioriza la estabilización inmediata de la presión arterial. En caso de detectarse un aneurisma (dilatación arterial en riesgo de ruptura), se realiza una intervención endovascular para sellarlo mediante dispositivos especializados.
¿Qué hacer ante un caso sospechoso?
Frente a la presencia de cualquier síntoma de alarma, Moquillaza aconseja seguir estos pasos esenciales:
Contactar al Sistema de Atención Móvil de Urgencia (SAMU - 106) para solicitar el traslado hacia un establecimiento de salud equipado y certificado para la atención de ACV. Se desaconseja el traslado en vehículo privado salvo excepciones, ya que la ambulancia permite iniciar la asistencia médica durante el trayecto.
Registrar con exactitud la hora en que comenzaron las primeras manifestaciones, pues esta información es vital para que el personal médico determine los fármacos o procedimientos aplicables.
Mantener al paciente en reposo y sin alimentos: Acompañar a la persona en todo momento y no administrarle agua, medicamentos ni comida, ya que la dificultad para tragar podría causar ahogamientos o neumonías por aspiración.
No minimizar los síntomas: Evitar atribuir las molestias al cansancio, la migraña o el estrés. Buscar atención inmediata, aun si los síntomas parecen atenuarse o desaparecer solos.
"Identificar las señales a tiempo y recibir un tratamiento oportuno marca la frontera entre recuperar la calidad de vida o vivir con secuelas permanentes. Ante la duda, cada segundo cuenta", concluye el neurólogo.
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