La Libertad es, después de Lima, la región del país con más electores, y por eso es un territorio clave para la segunda vuelta. En este departamento del norte, muy golpeado por las organizaciones criminales de extorsión, sicariato y minería ilegal, la preferencia electoral le da ventaja a Keiko Fujimori, pero Roberto Sánchez tiene un importante arrastre en las zonas altoandinas.
Según los resultados de la ONPE al 99.9%, en esta región Fujimori ganó por una importante diferencia, haciéndose del 20.2% de los votos válidos. La lideresa de Fuerza Popular se impuso en las ciudades de la costa liberteña. La mayoría de sus 188,869 votos válidos los consolidó en Trujillo (104,101).
De las 12 provincias de La Libertad, Fujimori obtuvo la victoria principalmente en la costa. Ganó en Chepén, Pacasmayo, Ascope, Trujillo y Virú. En esta última localidad le gana apenas por 16 votos a Roberto Sánchez, de Juntos Por el Perú (JPP).
La única provincia de la sierra de La Libertad donde consiguió la victoria Keiko Fujimori es Gran Chimú. En
las otras 6 provincias, que se ubican en el Ande liberteño, el líder de JPP fue el más votado.
FACTOR ACUÑA
Si Fujimori consiguió la victoria en la costa, Sánchez lo hizo en el Ande, donde obtuvo la mayoría de sus 88 mil votos. Se impuso en Sánchez Carrión, Bolívar, Otuzco, Santiago de Chuco, Julcán y Pataz. Es justamente en Pataz, uno de los enclaves más recios de la minería informal e ilegal en el país, donde el candidato del JPP alcanzó su porcentaje de votación más elevado en esta región: 38%.
Este arrastre en Pataz y en otras zonas donde se practica la minería informal podría tener relación con algunos de sus movimientos políticos como congresista. Sánchez es coautor y votó a favor de la Ley 31989, la cual derogó una disposición que permitía a la Policía Nacional incautar maquinaria y explosivos a mineros informales cuyo registro en el Reinfo estuviera suspendido.
Hace una semana, Sánchez reconoció haber sostenido reuniones con bases de lo que denomina “pequeña minería” y “minería artesanal” de Pataz y de otras localidades mineras del país. “He estado allí. He ido. Nuestra propuesta está centrada en una nueva minería, con una ley de formalización de verdad”, declaró el candidato en el podcast Brutalidad política.
En las ciudades de la costa liberteña, a Sánchez no le fue bien. Por ejemplo, en Trujillo, donde se concentra la mayor cantidad de electores de la región, apenas logró 17,124 votos (3%) y terminó desplazado en el puesto 11. En la capital de la marinera, mejores resultados consiguieron Carlos Espá, Alfonso López-Chau, Rosario Fernández Bazán, Marisol Pérez Tello y varios candidatos más que no lograron pasar la valla.
Por ejemplo, en Trujillo, donde se concentra la mayor cantidad de electores de la región, Sánchez apenas logró 17,124 votos (3%) y terminó desplazado en el puesto 11.
¿Por qué el mensaje de Juntos por el Perú cala en las zonas mineras y rurales, mientras el de Fuerza Popular concentra su preferencia en los valles agroindustriales y zonas urbanas? Para el analista político y docente de la UNT, Miguel Rodríguez Albán, hay un escenario que muestra una división entre el campo y la ciudad.
“Fujimori ha tenido mayor respaldo en la ciudad, mientras que Sánchez en el Ande, donde demográficamente hay menos electores. El voto rural expresa un descontento porque estos ciudadanos sienten que el Estado les es ajeno y no atiende sus demandas y problemas”, comentó Rodríguez.
La histórica derrota de César Acuña ha sido un factor determinante en los resultados de la primera vuelta. Hace cinco años, La Libertad era el bastión político de Alianza Para el Progreso y Acuña logró 166 mil votos. En esta última elección, los liberteños le dieron la espalda y solo 32 mil electores marcaron la A.
Mientras Acuña experimentó una caída escandalosa, Keiko Fujimori amplió su bolsón electoral en más de 57 mil votos. ¿Keiko es la que más provecho sacó de la derrota de Acuña?
Para el analista Rodríguez Albán, el voto acuñista se repartió entre candidatos como Álvarez, Belmont, Nieto y Fujimori. En su opinión, la lideresa de Fuerza Popular supo sacar provecho del desgaste político de Acuña, quien mostró “pésimos resultados en la lucha contra el crimen organizado y en la ejecución de las obras emblemáticas paralizadas y con sombra de corrupción”.
VOTO DE IZQUIERDA
Por su parte, Roberto Sánchez no logró capitalizar lo conseguido por el bloque de izquierda en 2021. Hace cinco años, en primera vuelta, Pedro Castillo (Perú Libre) obtuvo más de 90 mil votos y Verónika Mendoza (Juntos por el Perú) más de 37 mil, lo que significa que la izquierda alcanzó unos 127 mil votos.
Pese a que lleva el sombrero de Castillo y a que postula por el partido que acogió a Mendoza, el discurso de Sánchez no alcanzó para concentrar esa inclinación electoral lograda en 2021 por los partidos de la izquierda.
“Sánchez no es Castillo, pero ha logrado un resultado importante producto de que la izquierda afianzó una candidatura que se consolidó en el mundo andino y en provincias como Virú, un valle ocupado por migrantes que viven de la agroindustria”, opinó Rodríguez Albán.
De cara a la segunda vuelta en La Libertad, Fujimori arranca con una ventaja de 100 mil votos, pero Sánchez tiene un amplio espectro electoral al que buscará llegar y convencer, especialmente al voto antifujimorista que en primera vuelta no votó por él. Las próximas semanas se avizoran muy polarizadas y, en una región tan golpeada por la criminalidad, las propuestas de seguridad ciudadana que expongan los candidatos serán clave para atraer más votos a su molino.
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