Tras 24 días de intensa búsqueda, finalmente fueron recuperados los cuerpos de los tres montañistas que desaparecieron en el nevado Artesonraju, ubicado en la Cordillera Blanca, región Áncash. El hallazgo se produjo el último domingo, pero el difícil terreno y las condiciones climáticas extremas demoraron el rescate, que se concretó este martes.
El hampón llevaba en su auto una Biblia para despistar a sus víctimas de sus malas intenciones.
Las víctimas fueron identificadas como Efraín Pretel Alonso y Jesús Picón Huerta, jóvenes peruanos y estudiantes del Centro de Estudios de Alta Montaña de Huaraz, y el ciudadano brasileño Edson Bandeira Acosta, todos apasionados por el montañismo. Sus cuerpos fueron localizados por un equipo de guías de alta montaña contratados por las familias, con apoyo de voluntarios, en una zona de alto riesgo a más de 5200 metros de altura.
El rescate se realizó en condiciones extremas debido a la inestabilidad del glaciar y el terreno vertical. La operación fue dividida en dos fases: un primer grupo especializado se encargó de liberar los cuerpos, y un segundo equipo aseguró el descenso hacia una zona segura, donde un helicóptero del Ministerio del Interior los recogió y trasladó a la base policial de Caraz.
La delicada intervención fue coordinada por la Policía Nacional del Perú, la Asociación de Guías de Montaña del Perú y el Ministerio Público.
Uno de los casos que ha generado debate es el del ciudadano brasileño, ya que su madre habría solicitado que el cuerpo de su hijo permanezca en la montaña como un tributo a su pasión por los Andes. Las autoridades aún evalúan el pedido, en coordinación con el consulado de Brasil en el Perú.
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