El desarrollo de un nuevo evento de El Niño vuelve a poner en alerta al país. Mientras especialistas advierten sobre el calentamiento del Pacífico, regiones del norte y centro del Perú aceleran trabajos de prevención frente a lluvias intensas, inundaciones y desbordes.
El más reciente comunicado del Enfen mantuvo el estado de alerta de El Niño Costero y estimó que el evento podría prolongarse hasta febrero de 2027 con magnitud débil, aunque alcanzando intensidad moderada entre mayo y agosto. También previó lluvias entre normales y superiores a lo habitual en la costa norte, principalmente durante mayo.
En conversación con Perú21TV, Abraham Levy, el Hombre del Tiempo, señaló que el escenario actual presenta similitudes con los eventos de 1982 y 1997, considerados entre los más destructivos para el país.
“Los modelos están indicando un calentamiento del mar de magnitud similar al 97-98 o al 82-83”, indicó. Levy explicó que uno de los mayores riesgos es el espesor del agua caliente frente a la costa peruana, fenómeno que podría favorecer lluvias intensas en el norte y centro del país durante la próxima temporada.
El especialista recordó además que el Niño Costero de 2017 se desarrolló rápidamente y tomó por sorpresa a varias autoridades. “El norte seguirá siendo el más vulnerable porque la geografía no cambia. Lo que sí debería cambiar es nuestra capacidad de prevención”, afirmó.
Obras y puntos vulnerables
Desde el Gobierno Regional de Piura informaron a Perú21 que durante la alerta 2023-2024 se ejecutaron trabajos de reforzamiento en puntos críticos de los ríos Piura y Chira, además de limpieza de cauces y diques.
“El Gobierno regional, a través del Proyecto Especial Chira Piura, culminó las intervenciones previstas y continúa trabajando en nuevas acciones de prevención”, señalaron.
Entre las obras ya ejecutadas figuran trabajos de descolmatación y reforzamiento en sectores vulnerables de Piura, además de intervenciones en drenajes principales, como el 1308 y Sechura.
A nivel nacional, la Autoridad Nacional del Agua realiza labores de limpieza y descolmatación en Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Áncash, Lima e Ica. En Piura, continúan trabajos en Tamarindo-La Huaca y La Matanza; en Tumbes, en el tramo Pechichal-Malvales; y en Lambayeque, en Santa Rosa 3 y Cerro La Virgen.
Según el Midagri, durante los primeros meses de 2026 se intervinieron 39 puntos críticos ante el riesgo de lluvias e inundaciones, aunque varias obras todavía siguen en ejecución. La meta oficial contempla intervenir 65 puntos críticos durante este año.
Pese a ello, el decano del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP) de Piura, el ingeniero Manuel Asmat, verificó daños en el sistema de protección ribereña del río Piura, principalmente en las tablestacas instaladas para prevenir procesos de erosión. Ante esta situación, recomendó ejecutar estudios geotécnicos y realizar calicatas a lo largo de toda la ribera, con el objetivo de determinar técnicamente el estado de los materiales soterrados, la profundidad de las tablestacas y el nivel real de afectación de la estructura. “Una estructura con problemas no va a funcionar ni nos va a proteger de la misma manera ante avenidas extraordinarias del río”, sostuvo a los medios.
Además, el ingeniero Fredy Morán, presidente de la Comisión de Gestión del Riesgo de Desastres del CIP Lima, se refirió a la obra de drenaje y alcantarillado que se realiza en el centro de Piura. “Lo que habría que ver es si estas obras de drenaje van a sopesar los caudales, porque uno de los problemas que ocurre es que se abren las alcantarillas y ahí se almacena (el agua y lodo), pero al final es una trampa, porque si esas alcantarillas no han tenido mantenimiento, todo termina saliendo a la superficie”,
dijo a Perú21.
Aunque las autoridades sostienen que existen avances en obras y descolmatación, expertos coinciden en que el principal reto sigue siendo la prevención sostenida y la capacidad de respuesta ante un posible evento extremo.