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NORTE PENDIENTE

Región PIURA: Fujimorismo conserva fuerza en la costa, pero pierde terreno en la sierra

La región se mantiene como un bastión fujimorista al darle la victoria a Keiko Fujimori en seis de sus ocho provincias. Sin embargo, la sierra piurana rompe tendencia al respaldar al congresista Sánchez, quien toma el “sombrero prestado” de Pedro Castillo para ganar apoyo.

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ayabaca
Población de Pacaipampa en Ayabaca vota en una de las mesas de la serie 900 mil. [Foto: ODPE Sullana]
Fecha actualización:
05/05/2026 - 11:59
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POR: DANIEL ARQUEROS (CORRESPONSAL EN PIURA)

 

El conteo de la ONPE en las Elecciones Presidenciales 2026 avanza con lentitud en el departamento de Piura. Con un 97% de actas procesadas, Keiko Fujimori, quien obtuvo el 27.9 % de votos válidos, sigue siendo todavía la favorita de esta región norteña, pero no en todas sus provincias.  

A contracorriente en la zona altoandina de Piura: Huancabamba y Ayabaca —provincias conocidas a nivel nacional por su índices de pobreza, desnutrición, limitado acceso de servicios básicos y penetración de la minería ilegal— apuestan por el congresista Roberto Sánchez, quien obtuvo cerca del 50% de respaldo en ambas provincias, aunque a nivel regional registra el 11.3%.

El mapa electoral piurano evidencia un escenario diferente para una región históricamente vinculada al voto fujimorista. Mientras Fujimori se impuso en Piura, Sullana, Talara, Paita, Sechura y Morropón, el respaldo mayoritario a Roberto Sánchez en las provincias altoandinas ha encendido el análisis sobre un posible reacomodo de fuerzas electorales.

 
EL FUJIMORISMO EN LA MEMORIA COLECTIVA

Para el especialista en derecho laboral, Juan Carlos Álamo Castro, el predominio de Fuerza Popular en Piura responde a un “voto emocional” construido desde la memoria colectiva de la gestión de Alberto Fujimori, particularmente por su atención y respuesta a la emergencia durante el fenómeno de El Niño en 1998.
“Fuerza Popular ha tenido como caballo de batalla, como bandera principal, el tema del voto emocional al realizar todo tipo de campaña en virtud de la memoria del expresidente (Alberto Fujimori) que ha tenido buenos resultados”, explicó.

Por otro lado, Álamo sostuvo que el avance de Sánchez en la sierra piurana responde a la fragmentación del escenario político y al descontento con las propuestas tradicionales. Según indicó, la falta de atención estatal en provincias como Ayabaca y Huancabamba ha generado terreno fértil para discursos que prometen una idea de ‘cambio’.

“El mensaje que da la izquierda es un mensaje directamente para el pueblo. Lamentablemente, en los últimos gobiernos, tanto regionales como nacionales, ha habido lugares bastante abandonados, como en Ayabaca y Huancabamba, donde tenemos falta de carreteras que venimos escuchando desde 20 años atrás. Y esta población prácticamente está cansada”, manifestó.

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Alberto Fujimori en Piura
Alberto Fujimori en Piura durante el Fenómeno El Niño de 1998. [Foto: Kenji Fujimori]

 

MOVIDAS OPORTUNAS

En este análisis surge el nombre del abogado Percy Ipanaqué, aspirante a diputado asesinado a balazos en Piura. Según Álamo Castro, Ipanaqué había iniciado una labor territorial sostenida, caracterizada por el contacto directo con bases sociales, rondas campesinas y organizaciones comunales de la serranía piurana.

“Percy Ipanaqué venía realizando un trabajo minucioso, de hormiga, fortaleciendo bases en provincias donde históricamente existía un sentimiento de abandono estatal. Aunque su muerte truncó ese proceso, la estructura política que impulsó permaneció activa”, sostuvo.

Álamo agregó que ese trabajo fue complementado por José ‘Pepe’ Feria, quien habría reforzado la difusión de las propuestas de Juntos por el Perú en sectores donde el descontento social y la falta de obras públicas siguen siendo demandas persistentes.

A su juicio, la combinación entre organización territorial, descontento ciudadano y el mensaje de cambio promovido por el ensombrerado Sánchez permitió que la candidatura encontrara eco en provincias con serias brechas en infraestructura vial, salud y educación.

A ello se suma, según el analista político y profesor de opinión Pública Fernando Huamán, un factor social determinante: el voto articulado. “En la sierra las decisiones políticas suelen construirse colectivamente, a través de rondas campesinas, juntas comunales y liderazgos locales. Ese voto organizado no suele aparecer en las encuestas”, precisó.

Huamán añadió que el respaldo a Sánchez también canaliza un voto de protesta, el cual nace del descontento a la crisis política iniciada con Pedro Castillo y continuada durante el gobierno de Dina Boluarte.
Ambos especialistas coincidieron en que, aunque el fujimorismo mantiene fortaleza en Piura, la incursión de Sánchez en la serranía marca una advertencia para Fuerza Popular: el voto nostálgico aún pesa, pero ya no resulta suficiente para asegurar una victoria absoluta en la región.

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ODPE
Electores el último 12 de abril en Ayabaca, provincia de la serranía de Piura.

Según el analista político Fernando Huamán, el respaldo de Roberto Sánchez en la sierra piurana responde a lo que denomina un “sombrero prestado”, es decir, la apropiación simbólica del capital político que Pedro Castillo construyó entre sectores rurales y populares.

Explicó que Sánchez logra conectar con ese electorado al presentarse como una alternativa de protesta frente a la política tradicional, canalizando el descontento social en provincias como Huancabamba y Ayabaca.
“Roberto Sánchez toma prestado el sombrero de Castillo para legitimarse ante un voto contestatario que busca una opción distinta al sistema político tradicional”, sostuvo.

No obstante, advirtió que ese respaldo simbólico no garantiza permanencia. De cara a una eventual segunda vuelta, el candidato de Juntos por el Perú deberá construir una identidad propia si busca consolidar ese respaldo más allá del voto de protesta.

 

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