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El Papa nos pide no romper la comunión y la paz tras las elecciones

Monseñor Carlos García Camader, presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, con el pectoral que le regaló el papa como signo de comunión, recibió en exclusiva a Perú21.

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Monseñor Carlos García Camader. Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana
Monseñor Carlos García Camader
Fecha actualización:
05/02/2026 - 18:00
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En una entrevista exclusiva para Perú21, monseñor Carlos García compartió anécdotas y detalles de su último encuentro con el papa León XIV en Roma.  

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Monseñor Carlos García Camader

 

¿Qué fue lo primero que le dijo el papa cuando usted lo vio en esta visita que han tenido con los obispos del Perú?

Como presidente, te digo, lo más bonito que yo escuché es que tenía al Perú en su corazón, que todas las mañanas, cuando él va a la capilla, antes de celebrar su misa y hacer sus oraciones, tiene un cuadro del Señor de los Milagros que lo acompaña, que se lo dimos los obispos acá en el Perú, en una asamblea que tuvimos para despedirlo cuando se fue a Roma como prefecto de los obispos.

Rompió el protocolo al ir al almuerzo, ¿verdad? Porque no estaba previsto que llegara donde estaban todos los obispos.

Se nos ocurrió invitarlo a almorzar y le mandamos una carta, él cuando la recibió anotó en la carta que el 29 almorzaba con nosotros, pero no nos dijeron por temas de seguridad. Y entonces, claro, nosotros no sabíamos y el detalle fue que para él y para nosotros fue una sorpresa. Un encuentro mucho más fraterno, con más alegría y gozo, porque nos sorprendió, pero a la vez nos gustó esa cercanía del papa hacia nosotros, de compartir
juntos.

 

En ese intercambio de palabras que tuvieron con el papa, hasta una lágrima se le cayó al verlos porque, digamos, él recibe obispos todos los días, pero con ustedes tiene una conexión especial, han trabajado juntos.

Sí, sobre todo en la sala, cuando él dirige un discurso y estábamos todos reunidos alrededor, más de una lágrima se le corrió, en el sentido de la emoción que siente. Recuerda que es su expresión, pues exteriormente no va a decir muchas cosas, porque él es una persona muy prudente, muy puntual en sus palabras, y no expresa fácilmente todos los sentimientos que otros, bueno, espontáneamente, lo hacen.

¿Qué anécdotas guarda usted en su corazón de monseñor Prevost antes de ser el papa León XIV?

Mira, es una carrera muy rápida dentro de la Conferencia. Mi sorpresa era que siempre estaban nombrándolo para esto, para aquello, siempre estaba metido en el candelero del nombramiento. Vamos a consultarle en el derecho, pero hay algo muy bonito. Nos tocó trabajar en la comisión de la defensa del menor frente a los abusos. Fuimos tres: el obispo de Iquitos, que es agustino, monseñor Prevost y también mi persona. Teníamos que buscar un carril de cómo enfrentar el problema para saber cómo hacerlo desde las víctimas, desde el victimario y desde la realidad que esto ocasiona en la sociedad. Y otra anécdota es que escuchaba con mucha atención a las víctimas, que si se comprometía a hablar con fulano, con mengano, lo hacía; a buscar soluciones a los problemas. Y a más de muchas víctimas, a más de una, como él presidía, también realizaba la solución de los problemas. No es que se los quedaba y a mí no me interesa. Prestaba mucho interés en este tema frente a las víctimas de la violencia, tanto así que las normas de buen trato y las normas de cómo tratar este tema en el Perú, él lo hizo para la Conferencia Episcopal y eso es lo que ahora usamos nosotros. Ese libro lo hizo él, porque hay temas en los que no se puede trabajar en grupo todo; alguien tiene que tomar línea, y él, como es canonista, trabajó desde los cánones que podían apoyar ese tema y nos dejó, pues, como herencia, un cuadernillo de cómo tratar el tema de los abusos en el Perú.

¿Es el legado que ha dejado para la Iglesia en el Perú?

Ha sido mucho. El legado es grande. Acá en la Conferencia, con su aporte, con su ministerio de obispo de comunión, porque siempre ha buscado la comunión de los obispos. Y segundo, como vicepresidente, cercanía en los trabajos. Y tercero, un hombre de misión, su testimonio fue siempre de misión y disponibilidad. El legado es siempre su ejemplo. Un hombre que se venía desde Chiclayo al Callao, cuando lo nombraron administrador apostólico, manejando porque era pandemia. Pedía las licencias respectivas, los permisos y se venía para atender la diócesis del Callao. Y también hay que decir algo, que siempre estaba disponible a lo que la Iglesia le pedía. Tanto así que, en un momento dado, no solamente fue del Callao, sino también el papa lo llama para Roma y se puso disponible para ir al dicasterio de los obispos.

¿Qué mensaje les diría a los peruanos con esta noticia? 

Primero que nos preparemos con esperanza. Segundo, que nos traerá un mensaje de parte de Dios muy profundo, muy claro y sobre todo que nos abrirá un horizonte para lo que nos espera. Este año hay elecciones todo el primer semestre hasta abril y en junio no sabremos quién es el nuevo presidente o presidenta, cuando uno mira eso, la atención del peruano está en torno a las elecciones hasta julio, una vez que pase julio, ya hemos terminado ese periodo, pero no solamente terminado la elección, pero ahí viene el acompañar al que salga y acompañar de la mejor manera y ojalá que no salga un elegido que esté siempre escondido, sino que esté disponible y cercano a los hermanos en el Perú, pero no siempre cercano con solamente irlos a visitar, sino a sus problemas y a sus soluciones. Que sean personas de bien, que busquen el bien común y no su propio bien personal. Que no se hagan los extraños a las realidades del Perú, sino que sean capaces de tener un corazón misericordioso y cercano, que no sean los primeros, sino los últimos y servidores de los demás. Y eso es lo que espero en las próximas elecciones. 

Y pienso que el Papa nos ha dejado entender algo muy importante que no se rompa la paz, que no por la elección de este candidato o de esta candidata se divida el Perú muchas veces genere tensión y enfrentamiento y nos pasemos perdiendo el tiempo en lugar de utilizarlo para hacer realmente lo que el Perú necesita. Perú necesita más trabajo, mejor atención en la salud, dedicación a la educación, pero verdaderamente una educación con calidad, con orden, con limpieza, empezando por nuestros colegios, , que tengan los servicios básicos para que los chicos puedan estudiar tranquilos, pienso yo. Pero en ese contexto es que la visita del Papa no puede ser que el primer semestre, pero sí puede ser el segundo para aun cuando salga, cualquiera que salga, podamos entender desde la fe cómo poder ser útiles para su ministerio o servicio del nuevo presidente o nueva presidenta.

¿Pero de que viene, viene? 

El Papa, sí, ¿por qué vas a perder la esperanza? Va a venir y si no viene ya no es culpa mía. Ya lo yo he dicho al 80% algo pasó en el 20
 

 

 

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