En un operativo sin precedentes en el sistema penitenciario peruano, el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) trasladó a 100 internos de alta peligrosidad al establecimiento penitenciario de Challapalca, bajo estrictas medidas de seguridad, como parte de la lucha frontal contra la extorsión y el crimen organizado.
El Gobierno aún no oficializa la denominación anual que debe regir como membrete obligatorio en toda la documentación del Estado. El decreto sigue pendiente de publicación en El Peruano.
Los internos trasladados provienen de cinco establecimientos penitenciarios de la Oficina Regional Lima: Lurigancho (29), Ancón I (22), Miguel Castro Castro (20), Callao (2) y Huaral (7). Todos ellos estarían vinculados a diversas organizaciones criminales que, presuntamente, continuaban coordinando actividades delictivas desde los penales de origen.
Del total de reclusos, 66 son sentenciados y 34 procesados, implicados en delitos de robo agravado (56), organización criminal (19), sicariato (8), extorsión (6), homicidio (6), tráfico ilícito de armas (3) y tráfico ilícito de drogas (2).
Según el INPE, nunca antes se había realizado un traslado de esta magnitud, pese a que el penal de Challapalca cuenta con la infraestructura y capacidad necesarias para albergar a internos de alta peligrosidad bajo un régimen de máximo control.
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