Para Amparo, la tintorería tiene su complejidad: “Si nosotros no cumplimos con los protocolos y con los controles estrictos a los que debe estar sometido todo el proceso, se convierte en un trabajo muy sensible y complejo. El personal esta constantemente midiendo los parámetros cruciales del proceso como son el valor del pH, la temperatura, la dureza del agua, etc. El poliester se tiñe a 130° C, es una temperatura bastante alta por lo que debemos tener los cuidados estrictos que amerita, porque de lo contrario podemos tener al final muchos problemas”.