Las chicas recluidas y traídas con engaños, promesas laborales falsas, deben beber con los clientes. Si no salen a trabajar, son multadas y se les descuenta entre 50 y 100 soles. Además, corren el riesgo de adquirir enfermedades de transmisión sexual o desarrollar infecciones como dengue o malaria. Las postas médicas están alejadas y la mayoría no tiene acceso a los servicios de salud del Estado, pues nadie vela por su bienestar y además están indocumentadas, pues la explotación empieza con la retención de su dni, para que nunca puedan escapar de ese infierno.