En el marco del Día de la Tierra, se evidencia una creciente contradicción en el Perú: mientras aumenta la conciencia ambiental entre los jóvenes, este avance no se refleja en la agenda ni en las políticas públicas del país.
Estudiantes de distintas instituciones educativas vienen desarrollando una mayor sensibilidad frente a los problemas ambientales, identificando riesgos vinculados al cambio climático y proponiendo soluciones concretas desde sus propios entornos. Además, incorporan hábitos sostenibles que los posicionan como agentes de cambio dentro de sus comunidades.
“Son pequeñas acciones las que pueden generar grandes cambios, como reducir, reutilizar y reciclar”, señala César Augusto Chávez Flores, alumno y brigadista ambiental de Innova Schools, quien destaca la importancia de asumir responsabilidad individual en el cuidado del planeta.
La estación de Catacaos registró una temperatura casi cinco grados por encima de lo habitual, superando una marca vigente desde hace 23 años.
Sin embargo, esta mayor conciencia no encuentra correspondencia en las decisiones del Estado. Pese a que el Perú ha sido identificado como uno de los países más vulnerables al cambio climático, el tema ambiental continúa teniendo un lugar secundario en la agenda pública y en las políticas educativas.
Especialistas coinciden en que la educación ambiental ha avanzado en la formación de valores y pensamiento crítico en los estudiantes. “Es esencial promover experiencias que conecten genuinamente a los alumnos con su entorno y los empoderen como agentes de cambio”, sostiene la maestra de ciencias de Innova Schools, María Laura Escalona.
Preocupación creciente
El interés ciudadano por el medio ambiente también va en aumento. Estudios regionales señalan que más del 70% de la población en América Latina considera el cambio climático una amenaza seria, mientras que un 80% demanda mayor acción por parte de los gobiernos.
A nivel regional, la situación es aún más preocupante: se estima que 9 de cada 10 niños están expuestos a múltiples crisis climáticas y ambientales, lo que refuerza la urgencia de implementar políticas sostenibles.
Pese a este contexto, el medio ambiente no ha sido una prioridad en la actual campaña electoral. La mayoría de los planes de gobierno no lo incluye como eje central, y solo en contados casos se le otorga un rol relevante vinculado a la educación.
Para especialistas y educadores, esta desconexión entre ciudadanía y política es preocupante. “La agenda ambiental no puede ser un tema secundario, sino transversal en todas las propuestas de gobierno”, advierte Escalona, quien también subraya la necesidad de coherencia y continuidad en las políticas públicas.
Un desafío pendiente
El principal reto, coinciden expertos, es fortalecer la formación de una ciudadanía ambiental activa, capaz de exigir cambios reales y sostenibles. En un país altamente vulnerable al cambio climático, traducir la conciencia en acciones concretas desde el Estado resulta urgente.
“Se necesitan decisiones reales que protejan nuestros recursos naturales”, concluye el estudiante Chávez, reflejando una demanda que crece entre las nuevas generaciones.
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