Ciudad blanca: Potencia económica del sur
Este 2025, la región proyecta un crecimiento superior al promedio nacional, y a su robusta economía se suman la ubicación estratégica y el potencial productivo impulsado por sectores como la minería, la agroindustria y el turismo en recuperación. Para alcanzar su máxima capacidad, es imperativo que las autoridades y el sector privado aborden los desafíos sociales, ambientales y de infraestructura que aseguren un desarrollo inclusivo y sostenible.
Polo de desarrollo
Arequipa es el segundo centro económico del país después de Lima. Sus exportaciones superan el promedio nacional. Solo entre enero y mayo registró un crecimiento del 13%, según reportes del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur).
De otro lado, en el ranking de competitividad regional del INCORE 2025, figura en el puesto 3 como evidencia de su fortaleza económica y capacidad de atracción de inversiones. Este ranking evalúa a las 25 regiones del Perú a través de seis pilares: entorno económico, laboral, infraestructura, salud, educación e instituciones para identificar las políticas públicas de las regiones y saber dónde se necesita mejorar. Hace menos de dos meses durante la Primera Mesa de Trabajo de Alto Nivel del Equipo Especializado de Seguimiento de la Inversión (EESI) Territorial – Arequipa, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) anunció la viabilidad de inversiones en la región por US$1,164 millones en 2025. También se identificó una cartera regional de 20 proyectos que requiere ser impulsada. En conjunto, los proyectos superan los US$14 mil millones, nada menos que cinco puntos del PBI. Otra característica de la región es su posición estratégica en el sur que sirve como punto de conexión para las actividades económicas de Moquegua, Puno y Apurímac. Papel que se ve reforzado con el avance en proyectos de conectividad vial, portuaria y aeroportuaria, que apuntan a mejorar la logística regional y facilitar el comercio.
Sectores clave
Si hablamos de Arequipa, el sector minero es sin duda el corazón de su economía. En 2024, el sector constituyó el 32% del PBI regional, y para 2025 se estima que el PBI minero de Arequipa podría alcanzar los S/9,400 millones. Como importante motor de empleo, el año pasado generó más de 30,000 puestos de trabajo directo. Al respecto se espera un crecimiento significativo, impulsado por la reactivación de proyectos mineros como Tía María de la Southern Copper Corporation y la ampliación de algunas operaciones existentes.
A pesar de la oposición de grupos locales, la inversión en el sur busca capitalizar la alta demanda global de cobre. Hace poco también se anunció la aprobación del informe técnico del proyecto minero Zafranal y la modificación del estudio de impacto ambiental del proyecto Pampa de Pongo, que consolidan a Arequipa como un eje clave para mantener al Perú como segundo exportador mundial de cobre y hierro, respectivamente.
La empresa alemana Viridi Energías Renovables está desarrollando un proyecto solar fotovoltaico llamado Babilonia, con una capacidad mayor a 200 MW”.
Otro sector productivo relevante es la agroindustria que continúa en expansión. La región cuenta con importantes recursos hídricos que impulsan el desarrollo de proyectos vitales para impulsar la generación de empleos. En ese sentido, el respaldo de Japón en asistencia técnica al proyecto Majes Siguas II resulta determinante. Se espera la firma del contrato previsto para octubre, que además, impulsa la Etapa II de este proyecto mediante un convenio entre el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) y Proinversión.
En cuanto al turismo, Arequipa ha mostrado una importante recuperación en 2025 gracias a su historia, paisajes y gastronomía. Actualmente, se busca fortalecer la infraestructura y posicionar atractivos como el Cañón del Colca, con el objetivo de reducir la tasa de desempleo regional. La ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, atrae a visitantes por su arquitectura de sillar, su centro histórico y su cercanía a maravillas naturales. El evento Peru Travel Mart 2025, realizado en Arequipa, ha reforzado este impulso, con la expectativa de un crecimiento de 20% a 30% en el volumen de ventas.
Mirando el Futuro. El panorama para la ciudad al pie del Misti es promisorio. Proyectos e inversiones acercan a los arequipeños al ansiado desarrollo. (Foto: Ányela Málaga/Pexels)
Desafíos urbanos y sociales
Con el rápido crecimiento económico de Arequipa la población de la ciudad metropolitana también ha ido en aumento. Esta situación genera una alta demanda de viviendas que ya está superando la oferta y como consecuencia los precios inmobiliarios están en alza.
La migración laboral hacia los sectores mineros ha puesto en evidencia que se requiere una planificación urbana efectiva para una expansión ordenada que evite el colapso de los servicios públicos. Sobre esto, ya se reportan avances en proyectos viales y en el sector educativo, como la construcción del Colegio de Alto Rendimiento (COAR) en Arequipa bajo el modelo de Obras por Impuestos.
Persisten, sin embargo, otros problemas. El transporte público en la ciudad enfrenta desafíos de calidad, seguridad y una flota vehicular antigua que provoca congestión y contaminación. En cuanto al manejo de recursos hídricos, a pesar de la abundancia de cuencas, la ineficiencia en el riego y la contaminación del recurso no se han logrado erradicar.
Pese a los obstáculos, desde una perspectiva empresarial, Arequipa se proyecta como un hub de energías limpias en el sur del país. Empresas como la alemana Viridi Energías Renovables está desarrollando un proyecto solar fotovoltaico llamado Babilonia, con una capacidad mayor a 200 MW. Este proyecto no es el único que Viridi está implementando en la región. A Babilonia, le siguen Pompeya I y II, que en conjunto suman 400 MW. Otra inversión que le cambiará la cara a Arequipa es la que ejecutará Inversiones Signus. Se trata de un proyecto para la generación de hidrógeno verde en 10,400 hectáreas de la zona denominada Pájaro Bobo, que con US$11,500 millones proyecta generar además de energía verde, empleo y desarrollo local con el suministro de electricidad a las operaciones mineras.
El sabor de la identidad, un recorrido por la gastronomía arequipeña
Referente ineludible en el mapa gastronómico de Perú, su cocina es una fusión de tradiciones andinas e hispanas convertida en la manifestación cultural que más define la identidad de los arequipeños.
La gastronomía en la ciudad del Misti se caracteriza por el uso de ingredientes locales y una sazón potente que evoca el carácter volcánico de su gente. Cada plato es un ritual que se ha transmitido de generación en generación. Aquí mencionamos tres potajes imprescindibles.
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Rocoto relleno y pastel de papa: Es, sin duda, el plato más icónico de Arequipa. Su vibrante color rojo es un equilibrio perfecto entre picor y sabor. Para preparar el potaje primero el rocoto se desvena y blanquea. Luego se rellena con un guiso de carne de res o cerdo, aceitunas, pasas, huevo duro y especias. Bañado en una salsa de leche y queso queda listo para hornear y disfrutar. Se sirve acompañado de una capa de papas laminadas y queso arequipeño gratinado.
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Adobo arequipeño: Plato dominguero por excelencia, el adobo es un guiso de lomo de cerdo marinado en chicha de guiñapo, ají panca, ajo y comino, cocinado lentamente en una olla de barro. Su origen se remonta al siglo XVIII en el distrito de Cayma y nació como un método de conservación de la carne. La chicha de guiñapo le da la acidez que distingue al plato y ayuda a ablandar la carne dándole un sabor único. Se acompaña con pan de tres puntas, ideal para mojar en la salsa. A menudo se consume en el desayuno.
- Chupe de camarones: Famoso en todo el país se trata de una sopa cremosa y reconfortante, con camarones frescos de río, papas, habas, choclo, arroz, y una base de ají panca y huacatay. Se le añade leche, queso fresco y un huevo escalfado al final. Un plato completo y nutritivo con los productos de los valles arequipeños.
El corazón de la cocina regional
¿Qué sería de la gastronomía arequipeña sin las famosas picanterías? Mucho más que restaurantes, son instituciones sociales y culturales nacidas en el siglo XIX a partir de las chicherías. Son el lugar perfecto para cultivar la música popular y debatir los temas más álgidos de coyuntura, pero sobre todo es donde se perpetúa la tradición culinaria de la región. En 2014 la picantería arequipeña fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación.
Lideradas por mujeres, las queridas picanteras han heredado las recetas y técnicas ancestrales de sus madres y abuelas. Su misión es mantener viva la cocina a leña y las ollas de barro que realzan el sabor de los alimentos.
Dentro de las picanterías un elemento esencial es la chicha de guiñapo, la refrescante bebida es fermentada de maíz negro. Se sirve en grandes vasos de vidrio llamados caporales.