Mediante un comunicado, organizaciones de pacientes oncológicos y sociedad civil han alertado a la opinión pública sobre el Manual de Tecnologías Sanitarias que pretende aprobar el Instituto Nacional de Salud, el cual iría en contra de la Ley Nacional de Cáncer y su reglamento, el cual salva vidas.
En ese sentido, las organizaciones informan que el proceso de evaluación de tecnologías sanitarias oncológicas que se define por la INS contempla tres fases, siendo las dos primeras las más decisivas.
- Valor terapéutico: definido por un único equipo metodológico que puede frenar un tratamiento incluso si ya fue validado en otros países.
- Valor económico: el mismo equipo analiza costo-efectividad e impacto fiscal antes de considerar los beneficios para los pacientes y sus familias.
- Valor social: recién aquí se convoca a sociedad civil y médicos, pero solo si las dos fases anteriores fueron aprobadas. Esto excluye a los pacientes de las decisiones más críticas.
El 19 de octubre se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, recordándonos la importancia de la detección temprana.
Esto podría llevar a que metodólogos, consultores y funcionarios sin experiencia en la clínica oncológica puedan descartar tratamientos desde el inicio, lo que podría afectar a cientos de pacientes a nivel nacional.
Asimismo, advirtieron de un sesgo estructural en el INS, pues entre marzo de 2023 y julio de 2025, la entidad evaluó 88 tecnologías sanitarias, de las cuales solo 28 recibieron la recomendación favorable y las demás fueron rechazadas.
El 96% de estas no eran innovadoras más de la mitad de las que se aprobaron no tenían alternativas de tratamiento disponibles.
"Cuando el INS rechaza un medicamento porque mira primero el costo y no el beneficio, nos está diciendo que nuestra vida vale menos que el presupuesto. Esto es inaceptable en un Estado de Derecho", señaló Indyra Oropeza, líder de la asociación Con L de Leucemia.
Pasos atrás
Por otro lado, señalaron los retrocesos que perjudican a pacientes con cáncer en el país, pues evaluadores han rechazado medicamentos y terapias que ya se había aprobado y usado por el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), que además reflejaron resultados positivos en los usuarios.
Gracias a la inclusión en guías clínicas del INEN, estos tratamientos fueron recogidos por el Minsa mediante el Cenares y utilizados en hospitales regionales y en las Diris de Lima.
Sin embargo, con las actuales decisiones del INS, quienes sean diagnosticados con ciertos tipos de cáncer de mama, pulmón u otros, no podrán acceder a esos tratamientos, aun cuando existen compras realizadas con recursos públicos.
El proyecto de Directiva Sanitaria del INS además asigna solo un representante de la sociedad civil y uno de las sociedades médicas científicas frente a 9 representantes de entidades públicas con nula experiencia en oncología.
"Los pacientes con cáncer de mama y pulmón ven cómo terapias aprobadas en Chile, Brasil o Argentina aquí se rechazan sin que nuestros oncólogos puedan defenderlas en la mesa. ¿Qué sentido tiene hablar de participación se se nos excluye en las fases donde se decide todo?", cuestionó Tatiana Balbuena, de la asociación Palpa Mama.
Las organizaciones solicitan al Ministerio de Salud a revisar de inmediato la propuesta del INS.
"Cada retraso significa tratamientos que llegan tarde, familias que se quiebran y pacientes que pierden oportunidades que ya existen en otros países. El Perú no puede darse el lujo de mirar para otro lado mientras la burocracia pesa más que la vida", agregó Oropeza.
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